Andrew Nicksonr.a.nickson@bham.ac.uk
El fútbol moderno nació en la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra y llegó a América Latina con los obreros ingleses que trabajaban en la construcción de los sistemas ferroviarios de Brasil y Argentina.
De hecho, el primer partido de fútbol en Paraguay se llevó a cabo en 1896 en Borja, Departamento de Guairá, entre los lugareños y Everton, un equipo compuesto de trabajadores ingleses del ferrocarril Paraguay Central Railway, entonces bajo construcción.
Poco después, el deporte fue introducido en Asunción por un profesor de Educación Física holandés, William Paats, quien organizó el primer partido allí el 23 de noviembre de 1901.
El primer partido de fútbol femenino reconocido oficialmente en Inglaterra se llevó a cabo en marzo de 1895. Sin embargo, fue mal visto por las asociaciones de fútbol masculino y no contaba con su apoyo. Esto se debía a una supuesta amenaza a la naturaleza masculina del deporte.
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el auge de empleo femenino en la industria pesada de armamentos incentivó la difusión del deporte. El 26 de diciembre de 1917 un partido entre equipos femeninos de Inglaterra e Irlanda atrajo a 20.0000 espectadores.
A pesar de ser más popular que varios partidos masculinos de fútbol –un partido de mujeres atrajo a 53.000 espectadores– en diciembre de 1921 el fútbol femenino fue suspendido cuando la asociación nacional, Football Association (FA), prohibió los partidos entre mujeres en los estadios de los clubes miembros de su asociación.
El FA opinaba en ese entonces que “el deporte de fútbol no es nada apropiado para mujeres y que no se le debería de promover”.
Increíblemente, la prohibición de fútbol femenino por el FA en Inglaterra se mantuvo por casi 50 años hasta enero de 1970 y no fue sino hasta 2008 (87 años más tarde) que el FA emitió una disculpa por haberlo prohibido. Varias ex jugadoras y especialistas del tema opinan que la prohibición se debía en gran parte a la envidia por las grandes multitudes atraídas a ver los partidos femeninos y también porque el FA no podía controlar los ingresos recaudados de esos partidos, que se dedicaban a fines de caridad.
Semejantes prohibiciones a lo del FA fueron introducidas en muchos otros países. La asociación de fútbol de Alemania y de Francia prohibieron el fútbol femenino entre 1955-1970 y 1941-1970, respectivamente. En Brasil, el gobierno de Getúlio Vargas y la dictadura militar prohibieron el fútbol femenino entre 1941 y 1979.
PREJUICIOS
Tal como pasó en el resto del mundo, el fútbol femenino vino muy tardío a Paraguay debido a los prejuicios masculinos, reforzado por el poder de la Iglesia Católica y los gobiernos autoritarios.
Fue prohibido por la dictadura de Stroessner y en las escuelas rurales fueron castigadas las chicas que intentaban jugarlo con los chicos. A pesar de la prohibición, el 13 de julio de 1980, dos equipos femeninos disputaron un partido en el entretiempo de un clásico entre Olimpia y Guaraní, desafiando las restricciones. Pero al día siguiente, Osvaldo Domínguez Dibb, el entonces presidente de Olimpia, recibió un telegrama por parte del Consejo Nacional de Deportes, intimándole sobre el hecho ocurrido y recordándole que la práctica de fútbol era exclusividad de varones y no para las mujeres.
Hoy día se conmemora el 16 de agosto de 1997 –ocho años después de la caída de Stroessner– como el inicio formal del fútbol femenino en Paraguay. Fue en esa fecha que se puso en marcha el primer torneo oficial de fútbol femenino de la entonces Liga Paraguaya cuando Atlético Colegiales y Deportivo Encarnación jugaron el primer partido en la cancha de Silvio Pettirossi.
Sin embargo, en realidad el primer partido de fútbol femenino se realizó mucho antes, el 14 de mayo de 1926, y tan solo una década después de la fundación de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) en 1906.
No es de sorprender que el estreno fue en Sapucái, pueblo fundado en 1910 como el principal taller del Paraguay Central Railway, que se ubica sobre la vía férrea a 88 kilómetros de Asunción en el Departamento de Paraguarí. En ese entonces, trabajaban en el taller 500 personas, entre empleados, ingenieros y obreros, entre ellos unos 50 ingleses. Desde hace tiempo se jugaba fútbol en el pueblo y se disputaban reñidos partidos con el equipo de la Estación Caballero con 20 litros de aloja como premio.
El partido femenino fue un encuentro entre un equipo llamado Rubia –compuesto de hijas de ellos– y otro equipo, Morena –compuesto de hijas de obreros paraguayos que trabajaban en el taller–. El evento que se realizó en el feriado de 14 de mayo demuestra su alto perfil.
No se sabe cuál fue la reacción de las autoridades políticas, religiosas y nacionales de entonces. Sin embargo, cabe notar que este extraordinario evento tuvo lugar durante el gobierno de Eligio Ayala (1924-1928). Su periodo presidencial fue notable por la paz política y la ausencia de intentos de golpes militares. Su programa de modernización reflejaba la creciente preocupación por la cuestión social. La mayor libertad de prensa y el empuje a la educación facilitaron un renacimiento cultural y esto se expresaba en un nuevo interés en la literatura y música en guaraní. La relativa libertad con respecto al debate ideológico y hacia el sindicalismo también ayudó al surgimiento de nuevos movimientos políticos, tales como la Liga Nacional Independiente y el Nuevo Ideario Nacional. Fue en este contexto histórico que en Sapucái se dio este muy temprano paso en la larga y dificultosa lucha en favor de los derechos de la mujer paraguaya.