La obra se lanzó en marzo del año 2025 y comenzaron las excavaciones a cargo de Covipa y Chávez Construcciones (Consorcio Pluvial Santos), pero la zona sigue inundándose durante las lluvias debido, en gran parte, a la lentitud en el proceso de trabajo.
La arquitecta Montserrat Rojas, vecina del lugar, explicó a Última Hora que la empresa encargada de la obra trabajó de forma artesanal y sin tener en cuenta los perjuicios provocados a los vecinos.
Se ordenó realizar el entubamiento, expresó Rosa, pero no existe una salida de agua que permita aliviar el lugar cuando llueve, situación que ya está afectando a las casas aledañas, sobre todo en la zona de Juan XXIII.
“Hace siete meses nosotros estamos viviendo en esta situación”, aseguró Rojas, manifestando nuevamente la impaciencia y el malestar provocado por el lento avance de las obras y la nula comunicación de la Municipalidad de Asunción en lo que respecta a la ejecución de las obras que debían pagarse con los bonos G8.
Rojas contó que inclusive varias personas que vivían en la referida calle, decidieron abandonar el lugar por los numerosos perjuicios, entre ellos la dificultad de ingresar a las viviendas.
“Hay viviendas que ya se desalquilaron. Al lado mío vive una señora mayor de edad. Puede ocurrir un incendio, una fuga, pero no hay cómo llegar hasta ahí, ¿qué va a pasar?”, dijo, señalando la profundidad de las excavaciones. En la zona se pueden ver que las grandes tuberías instaladas “artesanalmente” están cubiertas de arena debido a las últimas lluvias.
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“Ellos hacen la excavación, hacen el túnel de una manera superartesanal. Se llevan 15 días para hacer trámite por trámite. Se toman sus vacaciones, sus días libres y mientras tanto nosotros vivimos en esta zozobra”, resaltó la arquitecta.
Subrayó que apenas se intervinieron tres cuadras desde la palada inicial simbólica registrada el 27 de marzo de 2025.
Culpó a la firma por su “ineptitud” a la hora de avanzar con los trabajos, y adelantó que la comisión vecinal ya analiza la posibilidad de realizar una denuncia penal contra la Municipalidad, atendiendo a los peligros a los que ya se exponen los vecinos por causa de la desidia de la administración municipal.
“Recurrimos a un abogado e hicimos un amparo a la Municipalidad y se le dio 72 horas para que ellos accionen. El abogado habló ya de una demanda penal”, aseguró, y recordó que “por situaciones menores, ya hubo gente que perdió la vida”.
Entre los numerosos problemas causados por estas obras, la vecina mencionó la falta de seguridad, puesto que ya hubo robo de vehículos, en atención a que los vecinos deben dejar sus rodados fuera de sus casas. En este sentido, contó que los pobladores ya ni siquiera pueden solicitar agua, gas o comida, debido a que los trabajadores de delivery no pueden ingresar al área.
En el lugar, como recordó la arquitecta y otros vecinos consultados, ya se registraron numerosos desmoronamientos que hasta hoy solo fueron tratados con “remiendos”.
La vereda sobre Juan XXIII era de alrededor de tres metros, pero debido a los desmoronamientos, las casas ya están muy cerca de hallarse “a la deriva” de la obra. Esto, en cualquier momento, podría desembocar en una tragedia.
“En la medida que ellos avanzan con la obra, esto se va desmoronando. Porque no hacen ningún tipo de soporte o de contención para que esto no se caiga”, advirtió Rojas.
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Rescató el hecho de que la empresa instalara un pequeño puente de madera, pero aseguró al mismo tiempo que la construcción ya no es segura para los vecinos, atendiendo a que es frágil y podría moverse por culpa del agua. En la última lluvia, el sitio se inundó y evidenció que la infraestructura puede ceder. Niños y adultos deben pasar por este puente a diario que acelera su deterioro.
“Ellos deberían poner muros de contención para poder hacer un pozo profundo. Este es un pozo de 6 metros que están haciendo en una zona residencial donde hay gente viviendo. Obviamente, el día a día ya es un peligro”, remarcó la arquitecta.
Los vecinos ya se quedaron sin agua en reiteradas ocasiones, así como también sin luz. Una columna del tendido eléctrico cayó recientemente, lo que provoca que actualmente el sitio se halle a oscuras durante la noche.
Esto, además de haber albergado los hechos de inseguridad mencionados anteriormente, derivó en ruidos de disparos que provocaron gran alarma.
En la última lluvia registrada esta semana, se pudo evidenciar nuevamente que el área de obras, que alcanza a la avenida Augusto Roa Bastos, se inunda y el tramo se vuelve intransitable. En el área entre Nuestra Señora del Carmen y Presbítero Justo Román, además, las calles están en pésimo estado.