La apertura se realizó en el Colegio Santa Teresa de Jesús, en Asunción, con una eucaristía presidida por monseñor Miguel Fritz, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, y concelebrada por el nuncio apostólico Vincenzo Turturro; el cardenal Adalberto Martínez; monseñor Edmundo Valenzuela; monseñor Guillermo Steckling y monseñor Gabriel Escobar, responsable de la Vida Religiosa ante la Conferencia Episcopal Paraguaya, quien tuvo a su cargo la homilía.
Durante su predicación, monseñor Escobar recordó que la vocación nace de una experiencia de encuentro con Cristo y no de una decisión meramente humana. “Nos consagramos porque un día nos sentimos mirados con misericordia infinita por Jesucristo”, afirmó, al exhortar a los participantes a volver al “primer amor” y renovar la alegría de la vida consagrada.
El obispo advirtió además sobre los riesgos de una vida religiosa marcada por la rutina. “Cuando la vida religiosa se convierte en una simple acumulación de tareas y horarios, perdemos la alegría. Una comunidad cansada y que se queja constantemente jamás será un imán para un joven buscador de autenticidad”, expresó.
Escobar sostuvo que la esperanza cristiana debe sostener la misión de la Iglesia y animó a los religiosos a dedicar tiempo a la renovación interior. “Nuestra esperanza no es un optimismo humano basado en gráficos o estrategias de marketing. Nuestra esperanza es pascual”, señaló, al invitar a “reencantarse” con la vocación para transmitir a los jóvenes que “vale la pena entregar la vida por los demás”.
Asimismo, pidió dejar atrás “la pastoral de la queja” para construir “la cultura del contagio” mediante el testimonio, el acompañamiento y la cercanía. Recordó experiencias de presencia religiosa en comunidades indígenas, campesinas y zonas vulnerables, e insistió en que “la crisis actual no es de vocaciones, sino de testigos”.
En la ceremonia inaugural, el cardenal Adalberto Martínez saludó a los participantes provenientes de todas las diócesis del país y afirmó que el lema de este año invita a fortalecer una auténtica cultura vocacional. “Las vocaciones nacen allí donde se vive el Evangelio con alegría, donde hay comunidades fraternas y testigos creíbles del amor de Dios”, manifestó.
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El arzobispo de Asunción también evocó la figura de san Camilo de Lelis, cuya festividad coincidió con el inicio del encuentro. Destacó que el santo comprendió que “el Señor no lo llamaba porque fuera perfecto, sino porque lo amaba” y señaló que su testimonio interpela especialmente al Paraguay, donde la vida religiosa continúa sirviendo en hospitales, escuelas, parroquias, comunidades indígenas y otros espacios de atención a las personas más vulnerables.
La Semana Nacional de Conferpar busca ofrecer un espacio de reflexión, formación y discernimiento para fortalecer la vida consagrada y promover una respuesta renovada al llamado vocacional, en un contexto marcado por los desafíos pastorales y sociales que enfrenta la Iglesia en el país.
El programa continuará este miércoles con las ponencias “La vocación desde la Palabra de Dios”, a cargo del fray Édgar Toledo, y “Volver al primer amor: renovación espiritual y vocacional”, de monseñor Osmar López, además de trabajos grupales, testimonios, espacios de diálogo, actividades culturales y una eucaristía presidida por el cardenal Adalberto Martínez.
El jueves concluirá con la conferencia “La cultura vocacional: desafío actual para la vida consagrada y la Iglesia”, de la hermana Delfina Barrera, trabajos por diócesis, la eucaristía de clausura presidida por el nuncio apostólico Vincenzo Turturro y la lectura del mensaje final.