14 abr. 2024

Declaración universal

El pasado domingo 10 de diciembre se cumplieron 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se firmó el París, en 1948, como resultado de la traumática experiencia de la Segunda Guerra Mundial, tras la creación de la Organización de las Naciones Unidas, en 1945

Ese día fue electo como Día de los Derechos Humanos. Fue elaborada por representantes de todas las regiones del mundo, con más de 50 estados miembros participando de la redacción final, que se aprobó sin votos en contra, aunque hubo 8 abstenciones.

Tiene un preámbulo y 30 artículos que reglan los derechos inalienables de todos los seres humanos. “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana...”, reza el primer párrafo del mismo.

También habla de las barbaries cometidas, de la liberación del temor, la miseria, para finalmente disfrutar de la libertad de palabra y de las creencias. Apunta que estos derechos deben ser protegidos por un régimen de Derecho para que el hombre no sea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión, entre otras cosas.

El primer artículo de la Declaración es un grito de libertad tras el holocausto sufrido. “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Pero lo que más impresiona del documento es que en sus 30 artículos va señalando todos los puntos importantes en la vida de una persona, partiendo justamente de la vida, la libertad y la seguridad, pasando por la no discriminación, el rechazo a la esclavitud y la servidumbre, la trata de personas.

Además, el reconocimiento de derechos, la igualdad ante la ley, la protección, el acceso a la justicia, los derechos procesales, la presunción de inocencia, la intimidad, la libre circulación, el asilo, la nacionalidad, los derechos civiles.

También habla de la propiedad privada, la libertad de pensamiento, conciencia, religión, creencias, opinión y expresión, la libertad de reunión, asociación, los derechos políticos, de participar en el gobierno de su país, acceso a las funciones públicas, la voluntad del pueblo.

Entre los otros puntos que contempla están que el individuo pueda ser miembro de las sociedad, el derecho a la seguridad social, los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables para su dignidad y el libre desarrollo de su personalidad.

Asimismo, están el derecho al trabajo, a la libre elección del mismo, a las condiciones equitativas, protección contra el desempleo, de igual salario por igual labor, la remuneración equitativa; el derecho al descanso, al tiempo libre, a la duración razonable de la jornada de trabajo, y las vacaciones periódicas pagadas.

Finalmente, habla de los derechos a la alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y servicios sociales necesarios para la vida, seguros de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, entre otros.

La declaración no pierde de vista la educación, su objetivo, la vida cultural, el respeto a los pueblos a las libertad, y finalmente la prohibición de interpretar el documento en forma que tienda a suprimir cualquiera de los derechos.

La declaración universal es una verdadera obra de arte intelectual enfocada en el ser humano que se dio hace 75 años, pero que sigue siendo tan actual. En nuestro caso, fue recogida casi punto por punto por la Constitución de 1992.

Sería bueno conocer esta declaración, especialmente para reclamar nuestros derechos, con un nuevo gobierno al que le recordaron dos días antes, en Caacupé, que al pueblo le queda poca paciencia para que se tomen medidas que mejoren la situación del país.

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