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Aconsejan a adultos regular emociones negativas cuando traten con niños

La mayoría de los adultos están bajo una sobrecarga de estrés debido a los cambios ocasionados por la crisis sanitaria y económica, que se suman al confinamiento. Pero los infantes también padecen de estrés, por lo cual la sicóloga Nancy Cuyer insta a autorregular emociones negativas cuando traten con niños.

Los niños y niñas también están sometidos a la presión que implicó la cuarentena sanitara por el coronavirus (Covid-19), ya que han dejado de hacer cosas que son esenciales para su vida, como ir a la escuela, jugar con sus compañeros, practicar deportes, ver a los abuelos y una serie de actividades que daban un sentido a sus vidas y a su desarrollo, tanto físico como emocional, refiere la agencia Global Infancia.

“Aprender a corregirse otorga a los niños y a las niñas habilidades para construir relaciones saludables a lo largo de sus vidas. Cuando surja un conflicto, como es seguro que ocurrirá: primero autorregúlese; luego corregule, y luego traten de resolver el problema juntos”, señala la sicóloga especializada en Disciplina Positiva, Nancy Cuyer.

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Global Infancia recordó que el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia reporta un promedio de 3.000 llamadas mensuales a la línea gratuita Fono Ayuda 147, que registra principalmente denuncias de maltratos y abusos sexuales.

Por ello, refiere que además del autocontrol de los adultos, las políticas públicas que impliquen educación para padres y más espacios de esparcimiento son algunas de las medidas urgentes que se pueden tomar para disminuir la violencia hacia la niñez.

Para colaborar al bienestar de los niños y niñas, la oenegé considera que el Estado debería proporcionar educación para padres, ya que muchos de ellos actúan de manera inadecuada o violenta por desconocer los mecanismos de autorregulación y por no contar con las herramientas para evitar llegar a niveles de estrés que ya son difíciles de controlar.

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El confinamiento obligó a los niños a encerrarse, con todo el estrés que les generó dejar de ver a sus amigos y parientes cercanos, como abuelos y tíos.

Agrega que otro aporte desde el Estado puede ser la generación de líneas de ayuda en la crianza, a fin de ofrecer consejos y miradas ante distintas situaciones que se pueden resolver con el diálogo sincero.

Indica que también puede promover espacios de esparcimiento dirigidos a padres, madres y personas al cuidado de los niños y niñas, así como actividades recreativas en familia, que no solo ayuden a mitigar el estrés, sino que promuevan el juego como elemento fundamental en el desarrollo y en el aprendizaje.

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En esta entrevista concedida a Global Infancia, Cuyer revela cómo afectó el encierro a los niños y qué pueden hacer los padres para mejorar la situación de los infantes.

-¿Cómo afecta el encierro en el trato a los niños, niñas?

-La mayoría de nosotros estamos sintiendo mucho estrés debido a esta situación de Covid-19 y los muchos cambios que ha traído a nuestras vidas. Lo mismo pasa con nuestros niños y niñas. Tenemos que darnos cuenta, como adultos, que ellos han dejado de hacer cosas que son esenciales para su vida, como ir a la escuela, jugar con sus compañeros, practicar su deporte favorito, ver a sus abuelos, y una serie de actividades que daban un sentido a sus vidas y a su desarrollo tanto físico como emocional.

Lo que sucede en nuestros hogares en la actualidad es que nos encontramos dos personas estresadas, y debemos vivir juntas todo el tiempo. Eso puede acarrear conflictos. A menudo, este conflicto surge por cosas que realmente no importan mucho. Pero, cada vez que discutimos, dañamos un poco nuestra relación. Con el tiempo, esto nos puede pasar factura a todos nosotros. En otros casos ya se han pasado los límites y pueden haber relaciones violentas.

-¿Qué pueden hacer los padres y madres para mejorar?

-Como adultos, una de las cosas más importantes que podemos hacer es aprender a autorregularnos cuando estamos enojados. Cuando nos calmamos podemos pensar con más claridad y encontrar una solución al conflicto sin quedar atrapados en las luchas de poder.

Cuando podemos regular nuestras propias emociones y respuestas corporales (sudoración, llanto, quiebre en la voz, entre otros), podemos mostrar a nuestros niños y niñas cómo hacerlo también. Cuando nos autorregulamos juntos, esto se llama "corregulación". Aprender a corregirse otorga a los niños y a las niñas habilidades para construir relaciones saludables a lo largo de sus vidas.

Cuando surja un conflicto, como es seguro que ocurrirá: primero, autorregúlese, luego corregule, y luego traten de resolver el problema juntos.

-¿Qué se necesita en materia de políticas públicas?

-El Estado debería invertir más en educación para los padres. Muchos de ellos actúan de manera inadecuada o violenta por desconocer esos mecanismos de autorregulación. Por no contar con las herramientas para evitar llegar a esos niveles de estrés que ya son difíciles de controlar.

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Por otro lado, se podría generar más espacios de esparcimiento dirigidos a los padres y madres o personas al cuidado de niños y niñas, de modo a prevenir situaciones de estrés en las familias. En este tiempo de aislamiento se podrían fomentar espacios online para padres. Líneas de ayuda en la crianza y fomentar, además, actividades que puedan realizar los padres junto con sus hijos en los hogares, que sean de carácter recreativo, ya que en este tiempo en lo que más insisten los padres es en lo académico, que al fin y al cabo nada más es una faceta en la vida de los niños, habiendo muchas otras, como por ejemplo el juego que es un elemento fundamental en el desarrollo y en el aprendizaje.

Algunas recomendaciones de Unicef y de Global Infancia son:

  1. Evitar que se expongan mucho tiempo a noticias sobre el tema, aunque el tratamiento sea adecuado.
  2. Evitar involucrarlos en conversaciones de adultos sobre el Covid, los fallecimientos, la crisis económica y otros problemas derivados.
  3. Dedicar tiempo a resolver las dudas e inquietudes, colaborando para que expresen sus opiniones y sentimientos sobre el tema.
  4. Propiciar juegos dentro de la casa, ya que no solo el ámbito académico es importante para su desarrollo.
  5. Establecer una rutina de ejercicios físicos.
  6. Ayudarlos a encontrar formas positivas de expresar sentimientos perturbadores, como el miedo y la tristeza.
  7. Responder a las reacciones del niño, niña o adolescentes de manera paciente, escuchar sus inquietudes y brindarles atención y apoyo.
  8. Recordales que los escuchamos, que ellos son importantes y que estamos disponibles cuando algo les preocupa.

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