Para completar la experiencia turística en Argentina, tierra del tango, el vino, el fútbol y el buen comer, es imprescindible probar sus platos autóctonos. Uno de ellos es el conocido asado argentino, emblema de la nación albiceleste. Argentina cuenta con múltiples motivos para ser visitada, uno de ellos es su gastronomía.
Más que un plato, el asado es un evento social que une a todos alrededor de un fuego humeante. Y, como toda ceremonia, tiene sus reglas.
Más que una reunión, una ceremonia
El asador, la persona designada para prender la fogata y liderar la cocción de la carne a las brasas, es el máximo protagonista de la juntada. Primero, se realiza una picada que consta de charcutería, quesos y snacks.
La fiesta continúa con la previa a la carne, que son las picadas de chorizos y otras entradas para dar paso a la carne. Cortes como el vacío, asado, entraña, picaña y ojo de bife, hacen bailar a las papilas gustativas, que celebran también el típico acompañamiento con ensaladas.
En resumen, un asado es el momento perfecto para conocer gente y conectar con la cultura. Son muchos los restaurantes que ofrecen esta experiencia en Buenos Aires y que se convirtieron en paradas obligatorias durante la visita:
Parrilla Don Julio
Es uno de los restaurantes más emblemáticos, si de asado se trata. Ubicado en Palermo, el barrio que destaca por sus colores y energía juvenil. Este año, ingresó por tercera vez en el ranking de los mejores 50 restaurantes del mundo, según World’s 50 Best Restaurants. El ranking lo ubica exactamente en el puesto número 19, siendo el único argentino en esta lista.
Las especialidades de la casa son: vacío, asado de tira y ojo de bife. La particularidad del restaurante es la calidad de la carne: el ganado se alimenta con pastura natural y la elección de razas es en pos de la máxima excelencia posible.
La Cabrera
Es otro restaurante que también supo ocupar el podio en los World’s 50 Best Restaurants de años anteriores. Ubicado también en el populoso Palermo, allí se pueden degustar carnes asadas, cazuelas y entradas que llaman la atención en la carta que ofrece, siendo la parrilla la estrella.
Su creador, Gastón Riveira, la define como una parrilla bien porteña.
El Pobre Luis
Una de las más concurridas de Buenos Aires, ubicada en el barrio de Belgrano. El lugar luce un auténtico bodegón con decoración de fútbol, camisetas colgando y fotos en las paredes. Se trata de un ambiente familiar que comenzó hace casi 40 años y sigue pisando fuerte en la capital.
Auténticos cortes nacionales y postres emblemáticos, como el flan con dulce de leche, son algunas de las alternativas del menú. Además, también tienen habilitada la opción de take away, para poder retirar los pedidos. El restaurante fue inaugurado por el uruguayo Luis Acuña.
Cabaña Las Lilas
Ubicada en Puerto Madero. Destaca por su excelente calidad de carne.
Cabaña Las Lilas también es portadora de algunos reconocimientos internacionales. El prestigioso diario norteamericano The New York Times la destacó como uno de los 10 mejores restaurantes de todo el mundo y también fue distinguida en forma ininterrumpida, desde 2007, con el premio Wine Spectator.
Lo de Jesús
El menú de este local incluye también pastas y milanesas.
La materia prima para la carne es Angus o Hereford, alimentada con pastura natural y madurada de forma húmeda. Los cortes que tienen hueso se maduran por 15 días; los que no cuentan con hueso, entre 21 a 30 días.
La Carnicería
Entradas de provoleta con peras y criolla; chorizo casero con papines, arveja y huevo; morcilla casera con manzana verde, papa, porotos y panceta; y cortes como ojo de bife con cabutia y hasta lomo de cordero; son algunas de las especialidades que se pueden disfrutar en este restaurante.
Además de buena gastronomía, presenta un espacio donde la barra es protagonista y la decoración hace los honores de resaltar el estilo moderno con tintes locales.
El Ferroviario
El Ferroviario se autodenomina como un establecimiento singular y no es para menos. Este lugar adoptó la esencia de un taller ferroviario, evocando su pasado histórico.
Ubicado en el barrio Liniers, es reconocido por su insuperable asado. Cortes en todos los puntos salen sin parar desde la cocina y la clientela celebra cada bocado con exclamaciones de júbilo. Es apto para familias, grupos de amigos y parejas, pero siempre con reserva previa.