En una casa de Luque, donde el tiempo parece transcurrir más lento, vive don Canuto González a sus 110 años. En su mano izquierda tiene la marca indeleble que le dejó el proyectil de un fusil boliviano. A pesar de esa secuela, esa misma mano manejó la azada, el machete y el rastrillo durante toda su vida de agricultor.
Junio 21, 2026 06:00 a. m.
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