Hace exactamente una semana, la compañía chilena de títeres 31 Minutos marcaba un hito para una agrupación de su estilo: 230.000 personas estuvieron presentes en la Plaza de la Constitución (el Zócalo) de México DF en el concierto del grupo. A través de YouTube, casi 40.000 siguieron la transmisión en directo del evento.
Gente de todas las edades rio, cantó, saltó, vibró y lloró con las canciones de 31 Minutos, el noticiero más veraz del grupo chileno con tremenda popularidad en su país, en México y otros lugares.
Pero, ¿qué lo que es 31 Minutos? Estará preguntándose usted, que por primera vez está enterándose de la existencia de dicha agrupación trasandina de títeres.
Bueno, le cuento: Creado por la productora Aplaplac, encabezada por Pedro Peirano y Álvaro Díaz, 31 Minutos fue un programa chileno, catalogado como infantil, en formato noticiero conducido por Tulio Triviño, acompañado de Juan Carlos Bodoque, Juanín Juan Harry, Patana Tufilo, Mario Hugo, Policarpo Avendaño y varios títeres más.
Estuvo al aire en Televisión Nacional de Chile (TVN), desde el 2003 hasta el 2005. Posteriormente, tuvo una cuarta temporada en el 2014. Entre ese periodo lanzaron 31 Minutos la película 31 y el año pasado Calurosa Navidad.
A pocas semanas de estar al aire, el programa arrasó en popularidad en Chile entre niños y adultos. Varias de las frases se convirtieron en icónicas, como por ejemplo “nunca había visto tanta caca junta” y las canciones, como Baila sin César” sonaban incluso en discotecas.
En octubre del año pasado, en su columna de opinión el compañero Blas Brítez destacaba la presentación de 31 Minutos en el Tiny Desk de la Radio Pública Nacional (NPR por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. La visualización de dicha actuación supera 17 millones actualmente.
En los siguientes años, 31 Minutos y hasta ahora, donde están de gira en México, el programa evolucionó en la agrupación musical que realiza diversos espectáculos donde la música y los títeres entregan un contenido de gran calidad.
También fue retransmitido en países como México, Colombia, Argentina y Uruguay, todos medios públicos. En otros países, como Paraguay llegó a través de Nickelodeon, Cartoon Network y más recientemente plataformas de streaming.
Esa diferencia del acceso del gran público, entre un canal privado y uno por cable, al contenido de calidad y el humor irreverente de 31 Minutos ha sido clave para su popularidad y su vigencia en 23 años.
Lastimosamente, Paraguay que en su momento contó con dos señales televisivas de medios del Estado (La Televisión Pública y el canal Arandu Rape por cable). Conste que como nunca el contexto político que propició la aparición de esas señales favorecía esa posibilidad.
Al no ser popular en Paraguay, se reducen las chances de que dicho espectáculo, que combina música, títeres, humor absurdo, etc., llegue al país en algún momento.
Aunque fue muy conocido en su país y luego en otros, los canales de aire tampoco tomaron nota de esto. Por ello uno de los programas más icónicos del continente resulta desconocido para la mayoría de los paraguayos.
Por suerte, internet permite la posibilidad de disfrutar de todas sus temporadas en YouTube, compitiendo con contenidos que acaparan el interés de las nuevas generaciones.
Hasta hace unos años, los canales de aire permitían disfrutar de películas de buena calidad fuera del circuito comercial y de distintos países desde cierta hora de la noche y durante la madrugada.
Muchas veces los medios públicos son criticados por servir como instrumento de propaganda para el Gobierno de turno. Realmente esto suele ocurrir la mayoría de las veces.
Los medios del Estado suelen contar con poco presupuesto. En el caso de 31 Minutos, la primera temporada fue hecha con recursos limitados y apelando a la creatividad.
Cuando los medios públicos realmente cumplen con su rol de servir sin banderías, con recursos necesarios y gente capaz, pueden ser muy útiles para la ciudadanía para la difusión y el entretenimiento. Esa es su obligación pues no son propiedad de un partido, sino son financiados con los bolsillos del pueblo.