25 may. 2026

Los retobados

Benjamin Fernandez

Se puede decir con claridad que este es un país de egoístas que se llena la boca de solidaridad para afuera, pero que se rasca para adentro.

“El que puede... puede, y el que no, chiã”, es una expresión popular que define a este país de castas donde los funcionarios públicos se nos han retobado. Ganan un 30% más que el 90% de la población económicamente activa que tiene que remar diariamente esperando colectivos de los que son accionistas en un 30%, pero no reciben los beneficios de sus socios, los transportistas, sino bofetadas y malos tratos.

No les pagan por “presentismo”, por casarse, por días de vacaciones, por hijos, por títulos... nada. El 90% de los trabajadores paraguayos no tienen los beneficios que poseen los que viven a costa de ellos en el sector público.

Han perdido la vergüenza y Cartes dice que emprenderá la más grande patriada que puede convertirse en su mejor legado. Limpiar el Estado de parásitos, oportunistas y retobados. Se levantarán en armas de seguro, pararán actividades claves del país como lo hacen los sojeros cuando no les refinancian sus deudas o los campesinos cuando no reciben sus subsidios. Un país lleno de egoístas no puede funcionar así.

Si el poder sin amor es yermo, el amor sin poder es inútil. La tarea de servicio es el mayor acto de amor en cualquier sociedad ordenada y solidaria. Aquí esto último solo es entendido en relación con las amantes o parientes que cuando no consiguen lo que quieren del que manda, dicen: “Ndaikatúi jajevale hese” (“No se le puede pedir favor”).

Mientras esa ecuación no cambie, lo único seguro es que nos meterán en cintura por la vía de los métodos radicales que pueden llegar a ser peores como lo demostró la rica y empobrecida Venezuela con Chávez.

Así era ese país que conocí y en el que viví en 1979: derrochadora, una burocracia despilfarradora, profundamente corrupta y visceralmente egoísta.

Aquí los contratos colectivos son mecanismos de coerción que han logrado dividir aún esta ya fragmentada e inequitativa nación. Es inmoral y aberrante para los niveles de pobreza del Paraguay los salarios de la casta de brahmanes de Itaipú y Yacyretá. ¡Los 25 mejor pagados de esos entes se llevan 12 millones de dólares al año! Los aguinaldos reiterados y caprichosos autootorgados en los entes estatales, los denominados “beneficios discriminatorios”, como los califica el ministro de Hacienda a los demás sin devolver él los tres aguinaldos que se autoasignó.

Si el Gobierno Central quiere enviar un mensaje claro a la sociedad, debe cortar todos esos gastos superfluos de la administración pública; si no lo hace con los suyos, no tendrá autoridad moral para hacer con los demás. El anuncio es el fin de la discriminación y de la división en castas de este país: los privilegiados y los demás. O los retobados contra sus mandantes.

El Gobierno debe reflejar los duros tiempos que vive la gran mayoría de este país que sobrevive con un salario mínimo, cuyo valor es menor del 30% de hace 25 años.

Las matrices salariales deben ser completamente rediseñadas y el secretario de la Función Pública no debe recibir emolumentos fuera de los asignados si quiere dar la lección.

O nos enfrentamos a los retobados o ellos acabarán con nosotros y con la democracia.

Más contenido de esta sección
Este 14 de febrero, una reflexión sobre el amor propio como base de todo vínculo, la diferencia entre enamorarse y amar, y la importancia de construir relaciones libres en una cultura marcada por la superficialidad.