El mundo celebra la esperanza del retorno de Venezuela a la senda democrática con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. El primero enfrenta cargos de conspiración por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como para usar esas armas. A Cilia se la vincula con operaciones de apoyo logístico y financiero a la estructura criminal. En este contexto, es fundamental garantizar la soberanía de Venezuela, tal como ha exhortado el papa León XIV.
Haciendo memoria, Washington y gran parte de la comunidad internacional no reconocían la legitimidad de Maduro para presidir Venezuela. Después de la represión a manifestantes, tras su primera elección, en 2013, Estados Unidos había sancionado a varios altos cargos por violaciones de los derechos humanos. En 2018, varios actores políticos calificaron de “ilegítima” la reelección de Maduro y posteriormente la de 2024, que la oposición asegura haber ganado. Entre 2019 y 2023, Estados Unidos y varios países llegaron incluso a reconocer al opositor Juan Guaidó como presidente interino.
Por su parte, Venezuela acusó en varias ocasiones a Estados Unidos de injerencia. En 2019, tras un intento de insurrección militar, Maduro aseguró que Washington había ordenado “un golpe de Estado fascista”, y acusó a Trump de haber autorizado acciones clandestinas de la agencia de inteligencia contra su país.
La crisis había escalado cuando en 2019 se impuso un embargo al petróleo venezolano, tras lo cual comenzaron a vender su producción en el mercado negro, a precios mucho más bajos, especialmente a China. Y como es sabido, en las últimas semanas, Washington inició un “bloqueo total” contra los “petroleros sancionados” que se dirigían o salían de Venezuela y confiscó varios buques.
Maduro y su esposa Cilia Flores ya comparecieron ante un tribunal federal de Nueva York. Maduro está acusado en los Estados Unidos de cuatro cargos federales: Conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esos mismos artefactos en apoyo de actividades criminales, así como de colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington.
Se aguarda que este país pueda retornar a la senda democrática, pero quedan algunas interrogantes, y esperamos que con el correr de los días, vayan apareciendo las respuestas para calmar la preocupación suscitada en la región, tras el anuncio del presidente norteamericano quien afirmó: “Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición pacífica, adecuada y juiciosa” y su anuncio que dicho proceso será liderado por los jefes de la diplomacia y del Pentágono “en colaboración” con la oposición venezolana.
Destaca asimismo la preocupación expresada por el papa León XIV, quien afirmó que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer” ante cualquier otra consideración, urgiendo al mismo tiempo a garantizar la soberanía, el Estado de derecho y respetar los derechos humanos y civiles de todos y cada uno en Venezuela. Instó de igual modo a trabajar por construir un futuro de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren por la difícil situación económica.
En la misma línea, un comunicado de la Unión Europea reafirma que en repetidas ocasiones se ha señalado que Nicolás Maduro carece de la legitimidad de un presidente elegido democráticamente, y aboga por una transición pacífica.
Vivimos horas decisivas en la región y no podemos quedar ajenos a los acontecimientos; desde aquí seguiremos apoyando la instauración de la democracia en Venezuela, instando a que se elija siempre el camino de la paz y la justicia y se asegure su soberanía.