Después de varios intentos, desde el Parlamento están anunciando un nuevo proyecto de ley de capitalidad para la administración de Asunción. Esta iniciativa genera dudas, sobre todo, por el momento que están eligiendo los colorados para plantear esta ley, que supondría una suerte de salvataje a una administración que está prácticamente en quiebra y con serias dificultades para proveer servicios eficientes a la ciudadanía. En tiempo electoral, los electores deben tener mucho cuidado con los cantos de sirena.
Forzando la institucionalidad, la semana pasada se hizo un anuncio desde la bancada de senadores del movimiento Honor Colorado para expresar el apoyo a la candidatura de Camilo Pérez como candidato a intendente de Asunción. Y, como si eso no fuera suficientemente antiético, el presidente del Congreso, Basilio Núñez, anunció que desde el Senado se trabajará en un proyecto de ley de capitalidad permanente –con el equipo técnico de Camilo Pérez– para dotar de recursos a la Intendencia de Asunción.
El tiempo no podía haber sido más oportuno para comenzar a plantear la idea de un salvataje financiero a la administración municipal de Asunción. Estamos iniciando un año que será eminentemente electoral. El 4 de octubre, en todo el país, se elegirán intendentes y concejales para el periodo 2026-2031.
Sería válido pensar que existe cierto nivel de preocupación por parte de la dirigencia colorada respecto a los posibles resultados en la capital, especialmente debido a la situación de caos financiero que dejó el ex intendente colorado cartista Óscar Rodríguez, caos que también se ve reflejado en la situación de la ciudad en general. Rodríguez se había adelantado a los resultados de la intervención de su gestión al presentar su renuncia al cargo. La intervención se había originado por denuncias de corrupción, malversación de fondos y graves irregularidades financieras.
Por otra parte, tampoco sería ocioso considerar como un factor, la aplastante victoria obtenida en Ciudad del Este el pasado noviembre por Daniel Pereira Mujica quien completará el mandato de Miguel Prieto, destituido del cargo en agosto pasado luego de una intervención a la Municipalidad por presuntas irregularidades. La victoria con un gran margen de diferencia del partido Yo creo, sin duda, es una poderosa motivación.
Desde la oposición hay un cierto consenso sobre la posibilidad de que este proyecto impulsado por los colorados en el Senado sea una estrategia para cubrir el daño que dejó Nenecho a su paso, y que la ley de capitalidad podría ser utilizada para “generar una ley de impunidad que tape agujeros que tienen que devolver de su bolsillo quienes han robado de las arcas municipales”.
“Queremos una ley de capitalidad, por supuesto que sí, independientemente a quien gobierne esta ciudad, pero una ley de capitalidad para que Asunción verdaderamente se desarrolle (...), no una ley para tapar los G. 500.000 millones que Nenecho enterró, no una ley de capitalidad para reponer todo lo que robaron con los detergentes de oro”, aseguró la diputada y precandidata a intendenta de Asunción Johanna Ortega.
En cuanto a la ley de capitalidad los intentos previos nunca han llenado las expectativas pese a que es absolutamente necesaria. El artículo 157 de la Constitución Nacional señala que la ciudad de la Asunción es la capital de la República y asiento de los poderes del Estado. Asunción merece una compensación por el costo que tiene sostener una ciudad con tal grado de movimiento.
Unos ocho millones de viajes por días hábiles se realizan en el área metropolitana de Asunción y apenas el 7% se realizan en transporte público, lo que sería la causa del caos en el tránsito. Además, en el área metropolitana de Asunción reside el 34% de la población total y se concentran casi el 50% del parque automotor. Por tanto, urgen soluciones para Asunción y urge dotarla de mejores recursos y, por eso, no se puede permitir la utilización de los recursos públicos para favorecer candidaturas de un partido político, en detrimento de otros, porque eso va contra el Estado de derecho. Los paraguayos se merecen tener una capital que no huela mal, que no esté abandonada ni cause vergüenza presentarla.