26 may. 2026

Un estado de la mente

¿Qué es la Navidad? Para algunos, un momento oportuno para encontrarse con amigos, con la familia; para otros, implica algún grado de tristeza; otros la toman como un simple ritual de festejo: comer, beber y pasarla bien.

María Eugenia Ayala | Poeta

****

A veces, de tanto hacer algo, se nos olvida por qué lo hacemos o para qué sirve. Algo así nos puede pasar con la Navidad. Tanto nos la promueven, tanto nos la recuerdan los medios y la publicidad, que corremos el riesgo de olvidar o, por lo menos, diluir su significado más profundo. Por eso, vale la pena detenernos un momento y recordar qué significa esta fecha y de qué manera la estamos viviendo. Principalmente nos referimos al cumpleaños del Niño más importante que recuerda la era cristiana.

Pienso que hasta que uno no sienta verdaderamente la Navidad, en realidad no existe. No es el árbol, ni Papá Noel, ni los regalos; es principalmente un estado de la mente, ese estado en que celebramos el adviento, la llegada del Niño Dios, llenos de esperanza. Nos ayuda a comprender plenamente el significado de la Navidad.

Más allá de todas nuestras costumbres aquí y en cualquier parte del mundo, el pesebre viviente, la ilusión y el entusiasmo de los niños, el olor a flor de coco, la cena en familia, son buenas excusas para dejarnos envolver por ese manto de paz y de piedad que acompaña la ocasión.

Más contenido de esta sección
La muestra Simbiosis (Paradojas naturales) pretende aportar una visión fresca y divulgativa con intereses ecológicos en Casa Ardissone.
La Semana Santa vuelve cada año con esa mezcla un poco extraña de solemnidad heredada y costumbre domesticada. Convertida, cada vez más, en una semana de pausa total, en Paraguay empieza a vivirse con mayor intensidad desde el “miércoles santo”, con el centenar de chipas que inundan las redes sociales. Mientras en muchos otros lugares el gesto es más honesto aún, pues ya ni se la nombra como tal, es simplemente la “Semana de Turismo”, entre nosotros, en cambio, preferimos sostener la palabra mientras cambiamos el contenido.
Este marzo señala la presencia de tres autores visuales reconocidos en la escena local y sus saltos cuánticos en el mundo internacional del arte.
Ante la escena tragicómica de nuestro espacio de deliberación política –nuestro Congreso Nacional– saturada de gestos, escándalos, indignaciones fugaces y linchamientos morales que duran lo mismo que el ciclo de una noticia viral, uno se pregunta qué queda de la política como búsqueda del bien común, como espacio de deliberación sobre principios normativos o, al menos, como disputa argumentativa en torno el poder. Pero quizá la pregunta deba ser más simple y directa: ¿no estamos asistiendo más bien, a la repetición de un ritual que nos ofrece la ilusión de una limpieza moral de la política, cada vez que un nombre concentra sobre sí todas las culpas?
La cinematografía brasileña atraviesa un proceso de relegitimación internacional en el circuito global de festivales. Obras como Ainda estou aqui (Walter Salles, 2024), A melhor mãe do mundo (Anna Muylaert, 2025) consolidan este panorama, donde la dimensión política es parte intrínseca de su discurso. A este fenómeno se suma la poética de “El agente secreto” de Kleber Mendonça Filho.