La reunión entre los residentes de Santo Domingo y Luis Bello, que se registró el pasado jueves, expuso nuevamente el “desastre” cotidiano por el que atraviesa el vecindario. Tras un año de iniciados los trabajos de desagüe pluvial, el avance es de apenas un 20%, mientras que los perjuicios acumulados para los vecinos parecen no tener fin.
La comisión vecinal, que contó con la representación de vecinas –como la arquitecta Montserrat Rojas y otros residentes afectados–, expuso una lista exhaustiva de reclamos que retratan una zona de gran desorden más que un proyecto urbanístico.
Rojas indicó que la obra es “criminal” en su ejecución. “Es criminal la manera en que se desarrolló la obra. Exigimos que no tengamos que volver a pasar. (...) Tiene que haber un camino que sea seguro para el vecino y la obra que se desarrolla”, aseguró, aludiendo a la falta de espacio para circular en la zona de Juan XXIII, debido a las excavaciones.
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La arquitecta resaltó que los vecinos pasaron meses caminando entre varillas y escombros, lo que ya provocó accidentes. “Fueron meses de peligro. En varias oportunidades yo no pude ingresar a mi vivienda. (...) Mis hijos son testigos del desastre que vivimos. Yo soy de familia de ingenieros. Sé lo que es llevar una obra. Así no se desarrolla una obra”, criticó.
Otra vecina resaltó que en este contexto de desorden y escombros ya se registró rotura de “autos, tobillos y zapatos”, atendiendo al estado deplorable de las veredas.
Los vecinos también informaron que el lugar pasó de ser un barrio tranquilo a uno “peligrosísimo”. Reportaron que hay personas que aprovechan el abandono de las obras para robar: “Nosotros no podemos salir (...). Nos sacan el teléfono en nuestra puerta, nos tocan timbre a cualquier hora”, manifestaron durante la reunión.
“El barrio era tranquilo, ahora es un barrio peligrosísimo. (...) Se volvió tan peligroso porque está tan abandonado”, expresaron. Liliana Arce, miembro de la comisión vecinal, recordó que en el lugar ya se registraron disparos durante horas de la noche.
Vecinos consultados por Última Hora estuvieron de acuerdo con que las obras realizadas hasta ahora hicieron que temieran por sus vidas en reiteradas ocasiones, atendiendo a los agujeros en medio del camino y a la inseguridad por causa de desconocidos.
En la reunión también puso de manifiesto que existen constantes roturas de caños que dejaron a los vecinos sin agua hasta por periodos de 12 horas, inclusive. También, se informó que en el lugar se carece de iluminación, sobre todo en la zona de Juan XXIII.
Se incluyó entre los reclamos que los vecinos ya se acostumbraron a ingresar a sus viviendas sin sus vehículos, situación que también los expone a robos.
Además se reiteró que la obra se retrasó excesivamente, y que se intervinieron solo tres cuadras y ya pasó más de un año desde la palada inicial “simbólica”, encabezada por el ex intendente Óscar Nenecho Rodríguez.
Intendente pidió disculpas y prometió más seguridad
Ante los numerosos reclamos, el intendente Luis Bello reconoció el retraso y admitió las falencias de la gestión anterior. “Esto no debió ser así en ningún momento”, dijo. Aseguró que los pagos a las constructoras se están regularizando gracias a la recaudación y anunció la actuación de una “brigada ambiental” para vigilar la zona.
“Estamos estableciendo una brigada ambiental. (...) Funcionarios municipales van a tener un informe específico cuando haya alguna situación (...) y van a venir ya ellos aquí a fin de una respuesta pronta y también para clausurar las zonas en las cuales hay riesgo”, detalló.
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También adelantó que se colocaría un “vallado de seguridad más llamativo” y visible.
Por último, se comprometió a entregar un “cronograma tentativo” para que los vecinos puedan hacer seguimiento, aunque advirtió que estará sujeto a las inclemencias del tiempo.
La obra de desagüe de la cuenca Santo Domingo es una de las ocho que debían pagarse con el bono G8 (2022, G. 360.000 millones), dinero que fue desviado por la administración de Nenecho para pago de salarios y otros gastos irregulares, según el informe de la intervención.