Cada vez que el presidente sale de viaje repite la misma cantinela: “No estoy satisfecho o falta mucho por hacer”. La idea es reconocer el malestar de la gente y buscar aplacarlo dando la impresión que está de su lado. Este extraño desdoblamiento puede engañar a cada vez menos incautos porque el encargado de resolverlo es justamente él mismo insatisfecho. Los ministros ya no lo respetan ni le temen. Hacen como si estuvieran preocupados y todo sigue mal en términos de gestión. Me imagino que dirán: “Ya se fue de nuevo de viaje a Asia y le pasará el aparente malestar luego de acumular millas de viajero frecuente”. El país no está satisfecho con su gestión y no tiene la más mínima solidaridad para un mandatario supérestite que ni compasión merece de su pueblo.
La cosa se complicará más en los meses por venir. Peña es un pato rengo o paralítico con el temprano lanzamiento de Alliana para buscar sustituirlo si acaba su mandato. Ya el presidente de facto lo lanzó con la expresión de “si Dios quiere” y con Baruja de vice. No deben estar satisfechos Latorre ni los gobernadores, pero como no tienen capacidad de reaccionar se alinearán a los mandatos del quincho. Muchos de estos habitués aplaudirán la derrota de Latorre, Camilo Pérez y otras fichas lanzadas a las hogueras de la política. Todos, de uno y otro sector, conocen y palpan el descontento popular y buscarán tensar la cuerda lo más que se pueda para volver al abrazo republicano posterior. Los españoles dicen a eso, rizar el rizo. En la reunión de ministros Peña reprendió a la ministra de Obras porque ya tiene la Ley del Transporte, pero la gente sigue padeciendo la pobre calidad del servicio. En seguridad, ya hay más de 10 mil nuevos policías en las calles y 5 mil más listos para diciembre, pero la inseguridad sigue tan campante. El objetivo claramente es solo de índole electoral, ya que multiplicarán por cuatro cada nuevo suboficial en la calle. Son 60 mil nuevos votos colorados en un mercado donde las lealtades doctrinarias dejaron hace rato de existir. Satisfechos solo aquellos con salario e impacto en el círculo cercano. El interés-país cada vez más lejano y utópico. Ni transporte ni seguridad importan y nadie de sus ministros le teme de verdad al jefe de Ejecutivo. Este que luego de sacarlo del cargo de ministro de Economía a Fernández Valdovinos lo premió con un suculento salario en Itaipú. No estuvo satisfecho con él, pero le triplicó el salario en Itaipú. La satisfacción se logra cuando en verdad se conoce el porqué uno es presidente y para quiénes debe trabajar. El primer mandatario (el primero que obedece), en realidad, ha sido fiel al quincho y nunca a la gente que lo votó que a su vez él mismo reconoce está descontenta con su gestión. Mientras no se anime a asumir la responsabilidad del cargo, el acting tendrá cada vez menos incautos. Su responsabilidad es o indelegable le recuerda y dice la Constitución. En el arqueo de caja final no alcanzarán los berrinches lanzafos a sus secretarios, sino los resultados obtenidos. La insatisfecha ciudadanía o aprende la lección o asume su idiotez padeciendo las consecuencias. En las elecciones próximas sabremos eso, mientras tanto podemos repetir como después de las palmadas al bebé: ¡Provechito!
- “Peña es un pato rengo o paralítico con el temprano lanzamiento de Alliana para buscar sustituirlo si acaba su mandato”.