16 jul 2026

Mbappé, los mbopis del poder y los ma’embo nde

Durante varios días estuvimos enchufados a pleno a la algarabía que generaba la pasión mundialera, sobre todo con la participación de la Albirroja.

Sí, es otro comentario que tiene como contexto el Mundial. ¿Y, quién te obliga a leer si no querés?

Bueno, volviendo al tema. Era emocionante ver la cara de felicidad de la gente, el movimiento que estaba generándose en los comercios como si tratase de preparativos para celebrar el Año Nuevo.

Sobre todo era conmovedor ver la alegría de los niños paraguayos que, vestidos con su remera paraguaya, vivían por primera vez esta emoción colectiva. .

Fue lindo mientras duró. Hasta que llegó el lance contra Francia. Luego de un duro partido, donde fueron repartidas las correspondientes patadas y los codazos kañy hápe, finalmente Paraguay quedó fuera del Mundial. Apenas estábamos terminando de aplaudir la actuación y despedida del combinado nacional cuando tuvimos que activar las defensas como país, bueno al menos una parte de la sociedad, ya que otra aplaudió a rabiar, cuando llegó el guarara mundial.

Paraguay estaba en la boca del mundo una vez más y no era por algo bueno: Las expresiones racistas de la senadora Celeste Amarilla hacia el 10 francés Kylian Mbappé.

Desde el mismo futbolista afectado, su club, el entrenador, el Gobierno francés. Desde distintas partes del planeta y el país le aplicaron la tarjeta roja al desatino que denotaba clasismo y racismo.

También sirvió para echarle nafta a esa hoguera de banalidades y ultraderecha en que se ha convertido la red social conocida desde hace unos años como X.

Fue grande la repercusión que tuvo lo expresado por la legisladora, quien en su momento había dicho, según publicó un medio, lo siguiente cuando dos niñas de 11 años fueron asesinadas por el Ejército Paraguayo en un enfrenteamiento con el EPP:

“Esas niñas no estaban ahí con remeritas de Winnie the Pooth y con calzas color fucsia, jugando con Barbie. No, señores. Esas niñas son militantes”.

Pero la situación también tuvo su lado peculiar. Ver a varios mbopis del poder indignados por la declaración de Celeste Amarilla resultaba más que hilarante. Sobre todo recordando como hace un par de años no tenían remilgo alguno en cuestionar la sexualidad de un embajador extranjero como manera defender al patrón.

Sería interesante que la indignación que encendió briosos comunicados pueda traducirse en aprobar de una buena vez y tal como está la Ley Contra Toda Forma de Discriminación que hace años duerme en el Parlamento.

Sería muy útil, por ejemplo, para aplicarla en los colegios y escuelas privadas que le niegan la inscripción a niños con TEA. Y a partir de acá podemos empezar con un largo etcétera para ser aplicada.

Viendo también el entusiasmo demostrado por todos los estamentos en estos días podrían aprovechar para presentar algún proyecto de ley, sobre tablas o donde sea, para dotar de caminos de todo tiempo a Alto Paraguay. De esa manera esas poblaciones ya no quedarán aisladas por semanas apenas uno escupe en sus rutas y caminos.

¿Ven señores legisladores, ministros, presidente, etc, etc, etc? Aprovechen su kyre’y cual entusiasta Itaipú verborrágico e impulsen el desarrollo de este país.

Ya que estamos, puede impulsarse la conversación desde las instuticones con niños, jóvenes y toda la población para contarles que la historia del país no queda solo en “Luchamos contra tres países” “Le vencimos al calor y la sed en la Guerra del Chaco” “Bla bla bla” como estuvo repitiéndose hasta el hartazgo en estos días de paroxismo futbolero.

Podemos contarles que sobre cómo también, entre el fin de un conflicto y el otro, hubo tiempo para una guerra civil en la década del 20. También hablarles más a fondo de la Guerra Civil del 47 y sobre todo de la dictadura.

Relatarles sobre Silvio Pettirossi, Moisés Bertoni, Juan Maxx Boettner, Serafina Dávalos el mismo Agustín Pío Barrios, Elvio Romero y otros tantos conocidos que son desconocidos para gran parte de la población. Finalmente decirles que Paraguay no venció, no murió. Solo perdió y la vida continuó.

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