Se inició la mayor celebración de los católicos en nuestro país, con el tradicional Novenario de la Virgen de Caacupé 2025, con gran presencia de los creyentes y contundentes reflexiones sobre la realidad nacional por parte de los obispos. El pasado fin de semana, miles de jóvenes participaron de la XXVIII Peregrinación de Jóvenes, encuentro que dejó un rotundo mensaje al Gobierno y a la sociedad entera. “Jesús no habita en una costosa Villa Navideña, está entre sus más queridos, los pobres”, afirmaban el manifiesto juvenil.
La celebración de la mayor fiesta de los católicos en el Paraguay se inició con el tradicional Novenario de la Virgen de Caacupé, al que acuden los creyentes de todo el país, quienes llegan hasta la Basílica Menor de la Virgen de Caacupé, para oír el mensaje de sus obispos. Caacupé sigue siendo el lugar al que acude el pueblo para compartir sus pesares y esperanzas y para pedir especialmente la mediación de la Virgen para pedir favores y también para agradecer.
El Novenario se inició bajo el lema Promover el bien común para una vida digna, y en la apertura, monseñor Gabriel Escobar, obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, tuvo fuertes críticas para las autoridades.
Recordó que algunos estamentos de la sociedad “se aumentan el sueldo sin qué ni para qué”, y el pueblo debe recurrir a las polladas, rifas y manifestaciones para costear el precio que tiene la salud en Paraguay, mientras los de arriba “tienen los mejores seguros médicos pagados por el pueblo”. Mencionó las reguladas y el mal servicio del transporte público, mientras “los de arriba manejan sus autos y camionetas de alta gama”.
El sábado tuvo lugar la tradicional peregrinación nacional de los jóvenes que cumplió su edición XXVIII, y al finalizar se dio a conocer un manifiesto en el que se repudia la corrupción imperante, “solo los corruptos poseen en sus casas sobres de dinero, y ni siquiera se toman el tiempo de explicar por qué están ahí, solo los corruptos escogen “pupitres de oro” y se toman el lujo de viajar con los fondos públicos beneficiando en la mayoría de las licitaciones solo a su entorno empresarial, mientras un ciudadano se rompe la espalda para alcanzar el mes o depende exclusivamente de lo que logra vender en el día”, decía el pronunciamiento.
En el manifiesto, los jóvenes condenan la mafia de los pagarés, la narcocultura instalada en nuestro país, así como también lamentan la falta de oportunidades para los jóvenes paraguayos, y se preguntaban: ¿Hasta cuándo la mayoría de las funciones públicas van a ser un regalito para los sobrinos, hijos y amigos?
Navidad es dar, dicen los jóvenes en su pronunciamiento, “no necesitamos una Villa Navideña, si hay niños con hambre, hospitales sin insumos, miles de adultos mayores sin subsidio, indígenas que deambulan por nuestras ciudades sin pan ni techo, siempre pidiendo como limosna lo que les corresponde, un Chaco sin agua y otros tantos compatriotas con discapacidad que no encuentran auxilio en nuestras autoridades. Usen, por favor, ese dinero en quienes más lo necesitan, en donde Jesús habita, Él no está en una costosa Villa Navideña, está entre sus más queridos, los pobres”.
Los jóvenes, asimismo, reconocieron que dentro de la Iglesia también se sufre muchos de los males que se reconocen en la sociedad; personas que se aprovechan de su autoridad para aprovecharse de los más vulnerables, a través del abuso en sus diversas formas y para evitar estos abusos se está promoviendo la formación de equipos para trabajar la prevención de abusos en la Iglesia.
De la misma forma, instan a la sociedad a apoyar esta “cultura del cuidado” donde el buen trato evite tanta violencia, feminicidio, abusos, suicidios y otros males.
Porque expresa el manifiesto: “Aunque existen escenas grises en la sociedad, los jóvenes la colorean con su alegría, y se mantienen de pie con resiliencia, optimismo y perseverancia”. Como un recordatorio de la expectativa que tiene el pueblo en la gran fiesta de Caacupé, de que sean oídos sus reclamos, los jóvenes lo resumieron diciendo que, “las autoridades no se sacan la remera partidaria, no se ponen la tricolor, no saben servir de verdad”; e instan a vivir con valores, esperanza y dignidad.