09 mar. 2026

Ciudadanía merece un sistema de transporte público moderno

Mientras el Gobierno promulga una ley que establece la rectoría sobre el transporte metropolitano y presenta el nuevo sistema El bus que viene, con el cual asegura que se da un “paso histórico” en favor de los pasajeros, el servicio de transporte público en Asunción y área metropolitana continúa con las mismas características: Obsoleto e ineficaz. Con los años, el servicio no ha mejorado en la medida en que ha ido en aumento el subsidio a las empresas de transporte y los usuarios siguen padeciendo las ya normalizadas reguladas y el mal servicio.

En el análisis del caos del tránsito en nuestras ciudades debe ocupar un lugar central el transporte público. El que avenidas y calles estén colapsadas obedece, sin duda, al fracaso del actual modelo de movilidad. Y se debe admitir que, cada moto y cada auto parado en un embotellamiento, es un signo del fracaso del sistema.

Un dato esclarecedor apunta que, en 14 años, 800.000 usuarios dejaron de utilizar el transporte público. Y un estudio del Banco Mundial sobre movilidad relaciona el crecimiento demográfico en Asunción y alrededores, 180% en 40 años, con la expansión urbana y el número cada vez mayor de vehículos en las calles.

Señala el informe que si bien el 34% de la población del país se concentra en el área metropolitana y se realizan unos ocho millones de viajes diarios, solo el 7% utiliza el transporte público. Esto es por la ineficiencia del transporte público se elevan al 78% los viajes que se realizan en automóvil o motocicleta.

Otro dato fundamental del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se refiere al transporte en Asunción y su área metropolitana: El tiempo promedio de espera de los buses es de 20,9 minutos; la duración media de los viajes al trabajo alcanza los 41 minutos, y el 69% de los hogares cuenta con auto o moto. Por otro lado, se estima que 1.500.000 motocicletas transitan por el área metropolitana y la demanda de estos vehículos aumenta en un promedio del 20% anualmente, según datos de la Cámara Industrial Paraguaya de Motocicletas y Automotores (Cipama).

Mientras se espera con ansias y gran expectativa la implementación de El bus que viene, y su visión de crear nuevas áreas metropolitanas, itinerarios y líneas, “corredores exclusivos que eliminarán la competencia desordenada y optimizarán los tiempos de viaje” del pasajero, así como la exigencia para las empresas que quieran operar dentro del sistema, a través de licitaciones públicas y contratos que aseguren flota nueva y 100% accesible para todos, se espera que cambie radicalmente la visión y el concepto del servicio.

Paraguay precisa con urgencia un sistema de transporte público y de movilidad moderno, acorde con los tiempos actuales y, sobre todo, con los grandes desafíos que se proyectan a futuro, como la posibilidad de albergar eventos deportivos de gran envergadura. Ninguno de ellos tendrá viabilidad si persiste la situación en la que hoy se encuentra el país. Realmente debe cambiar ese esquema, en el que el Gobierno cede el manejo de itinerarios y el funcionamiento a los empresarios mientras el pasajero sigue siendo apenas una cifra, y autoridad alguna se hace responsable del mal servicio, las reguladas, accidentes, etc.

Un informe del Centro Interdisciplinario de Investigación Social (CIIS) concluía que el 73,4% de la ciudadanía dice que el transporte público es malo o muy malo en Asunción. Ese es otro de los grandes desafíos: Lograr construir un sistema de transporte y movilidad a nivel nacional, pues es bien sabido que los límites del país trascienden los de la capital, y todos los paraguayos merecen poder disfrutar de un buen sistema de transporte.

Las ciudades organizadas apelan al sistema denominado BTR, el sistema de autobús de tránsito rápido, y tienen metro, tranvías, sistema de trenes de cercanía y largas distancias, así como bicisendas, demostrando que no todo se circunscribe al auto y la moto. Debemos cambiar esta realidad de ruido, nervios, contaminación, embotellamientos, y malhumor ciudadano. Esperamos que la reforma del sistema llegue pronto porque un mejor y organizado sistema de transporte público no implica solo bienestar para la gente, sino que es una necesidad económica, social y ambiental.

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