El Comando Institucional de la Policía no solo debe lidiar contra el crimen organizado y la delincuencia en las calles, sino también con policías torcidos por la corrupción. Los altos mandos deben seguir con la depuración de sus filas de agentes involucrados en actividades ilícitas. Además, el de insistir en la realización de pruebas psicotécnicas eficientes a los postulantes para que ingresen nuevos agentes aptos para el rol. Se debe acentuar el trabajo de prevención, ya que la delincuencia en las calles es la que más siente la ciudadanía.
La Policía Nacional en este 2026 tiene grandes desafíos que enfrentar para poder mejorar su gestión en beneficio de la ciudadanía que sigue reclamando un eficaz servicio contra la inseguridad, principalmente en el aspecto de la prevención para poder evitar el auge de la delincuencia. Es evidente que lo que más se siente es la delincuencia en las calles, especialmente de los motochorros y también los robos domiciliarios. Y por otro lado, el otro frente para la Policía tiene que ver con el combate al crimen organizado con bandas bien estructuradas, como el Primer Comando Capital (PCC), el Clan Rotela y otros grupos criminales que causan estragos en diversas ciudades.
Con esta introducción como cuestiones que afrontar, también la Policía tiene otra arista a tener en cuenta dentro de sus mismas filas que son aquellos agentes que no se comprometen con los ideales de la institución policial, sino más bien que caminan fuera de la filosofía de la Policía y se alían con los delincuentes, ya sean haciendo la vista gorda o participando en las bandas criminales.
En este contexto, hay que recordar lo que dijo el viceministro de Seguridad Interna del Ministerio del Interior, Óscar Pereira, en una entrevista a nuestro diario, que confirmó que son alrededor de mil los juicios que hoy enfrentan los policías en la Justicia Policial y otros 400 ya fueron dados de baja desde el 2023.
También comentó que hay cinco mil causas abiertas a cargo de Asuntos Internos que tiene 60 días para dar un dictamen. “Todas las denuncias son tomadas con el lema ‘impunidad cero’. No se rechaza ninguna denuncia”, dijo el viceministro. Estas serían por inconducta policial, ausencia injustificada, por faltar a los servicios, por delitos, faltas reglamentarias, y otros que son denunciados a través de una publicación de prensa o que surgen de los reportes internos de los mismos superiores.
Explicó que desde el 2023 hasta hoy fueron dados de baja 400 policías por diversos motivos: Abandono del cargo, falta al superior, hurto agravado, narcotráfico, o porque usaron sus influencias para dar cobertura a grupos criminales.
Estos datos proveídos por el viceministro muestran una radiografía de la situación interna en la Policía, hoy con más de 38 mil efectivos. Lo positivo es que expone cómo está la Policía y los males que debe enfrentar internamente. A partir de conocer con qué recursos cuenta, la situación y realidad que se afronta, se podrá proyectar un año de trabajo, buscando mejorar la seguridad tan anhelada por la ciudadanía.
Para ello los altos mandos, deben seguir con la identificación y depuración de sus filas de policías involucrados en actividades ilícitas, aplicar mano dura contra agentes que no cumplen con su misión, mantener la disciplina y el control de aquellos para que realicen adecuadamente su trabajo.
Respecto a los nuevos cadetes, previamente se debe insistir en pruebas psicotécnicas eficientes antes de ingresar a la institución policial habida cuenta que la salud mental es uno de los factores fundamentales para que los efectivos puedan mantener el equilibrio en situaciones de crisis. Además, para conocer las habilidades y los rasgos de personalidad.
En resumen, aún se espera una mejor evolución de la Policía Nacional para brindar un servicio eficiente a la ciudadanía, especialmente en materia de prevención. No se puede desconocer que, en el ámbito reactivo, las diversas unidades de la Policía han realizado un buen trabajo en diferentes casos, logrando el desmantelamiento de estructuras criminales. Sin embargo, todavía falta mucho por hacer, ya que también existen situaciones como la de Dalia López, quien continúa prófuga desde hace seis años por el caso Ronaldinho.