11 feb. 2026

Paraguay necesita una movilidad urbana, integral y sustentable

Resulta una perogrullada afirmar que el objeto de toda obra pública es mejorar la calidad de vida de la población y alcanzar el desarrollo económico del país. Bajo esta premisa, oponerse a tales proyectos podría parecer insensato; sin embargo, dado que nuestra forma de gobierno es la democracia, los gobernantes tienen el deber de escuchar las objeciones y opiniones de la ciudadanía. Tal es el caso del proyecto Acceso y Salida Rápida del Gran Asunción, conocido como Red Vial Estructurante, el cual contempla la construcción de una autopista urbana

Con respecto al gran proyecto gubernamental, el Acceso y Salida Rápida del Gran Asunción, denominado también Red Vial Estructurante, hay varias críticas, pero sucintamente se pueden destacar las más importantes.

De acuerdo con la comunicación oficial, el plan contempla la habilitación de dos corredores viales estratégicos sobre la ruta PY02. El primero, denominado Acceso a la Ruta PY02–Ypacaraí, que partirá del kilómetro 41 e incluirá una nueva variante en Areguá. El segundo, el Acceso a la Ruta PY02–San Bernardino, se iniciará en el kilómetro 43 y prevé la duplicación de carriles, mejoras urbanas y accesos directos. Uno de los componentes que más resalta, sin duda, es el proyecto de construcción de una autopista urbana elevada de unos 4 kilómetros, con dos calzadas y dos carriles por sentido de circulación, que conectaría las avenidas Ñu Guasu y Silvio Pettirossi.

La inversión estimada asciende a USD 175 millones y estará a cargo de la empresa Rutas del Este, concesionaria de la ruta PY02, bajo el régimen de alianza público-privada. Y se asegura, según el boletín oficial, que impactará positivamente en la movilidad y en la calidad de vida de miles de personas, destacando un ahorro de más de 20 minutos en el trayecto entre Asunción y San Bernardino, reducción en el consumo de combustible y una mejora en la seguridad vial.

El planteamiento de esta obra pública presenta dos problemas fundamentales. El primero que debemos señalar es que, en democracia, es obligación del gobernante escuchar a su población. En este caso puntual, desde la presentación del proyecto se ha planteado como un hecho consumado y no se ha dejado abierta la posibilidad de que la población pueda objetar. El malestar comenzó con el aumento del precio del peaje en la Ecovía y luego surgieron las protestas de vecinos de Luque y Areguá. Se cuestiona la transparencia, y la falta de información clara y transparente sobre los alcances del proyecto, así como las posibles consecuencias urbanísticas y ambientales y existe una preocupación por los potenciales daños al patrimonio histórico, pues está previsto que el proyectado viaducto atraviese la franja de dominio del ferrocarril.

El segundo problema que se señala al gran proyecto de la Red Vial Estructurante es la visión que hace de la movilidad. Un conocer del tema, el arquitecto Gonzalo Chalo Garay es contundente al afirmar: “Se les paró el reloj en 1960”, porque los viaductos están siendo demolidos en muchas ciudades, pues no contribuyen a una buena calidad de vida. Para el experto, esta sería una solución centrada en el automóvil.

Necesitamos que quienes gobiernan se abran al nuevo enfoque de la movilidad, centrado en un buen y moderno sistema de transporte público y movilidad; el transporte masivo de pasajeros es la respuesta a los problemas urbanos; combinado con otros como el Metrobús y la bicicleta. En cambio el automóvil particular contamina, crea polución sonora en las ciudades y utiliza un tipo de combustible que el país debe importar, en vez de potenciar el uso de la energía limpia.

Nuestras ciudades ya no son sostenibles, con calles y rutas atestadas de vehículos dependientes de un tipo de combustible caro y contaminante.

Por eso, el gran desafío es optar por el tren, el tren de cercanías, y los buses de tránsito rápido, opciones para un transporte cómodo, seguro, que no contamina y reduce el caos en el tránsito. Hacer esto es posible todavía, pero requiere una gran dosis de patriotismo y compromiso con los ciudadanos.

Solamente si construimos una movilidad urbana, integral y sustentable, la población tendrá bienestar y calidad de vida.

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