Un sistema educativo agotado, con menos tiempo efectivo para enseñar, una formación docente debilitada y una sociedad que también condiciona las posibilidades de aprendizaje: ese es el diagnóstico que dejaron la senadora y ex ministra de Educación Blanca Ovelar y el ministro Luis Ramírez durante la presentación de los resultados de PISA 2025 que se realizó ayer en el salón auditorio del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
Ambos ponentes coincidieron en que la crisis no tiene un solo culpable y que revertirla exige recuperar la calidad de la enseñanza, fortalecer a los docentes y sostener las políticas educativas en el tiempo.
La senadora Ovelar cuestionó la tendencia a buscar un único responsable ante los malos resultados. “Todos somos culpables”, afirmó, aunque remarcó que existe una responsabilidad política ineludible en quienes conducen el sistema. A su criterio, PISA expone una realidad compleja en la que intervienen la escuela, la familia, las relaciones sociales y las pautas culturales.
La formación docente apareció como uno de los principales problemas. La ex ministra criticó la expansión de ofertas de baja calidad y sostuvo que es necesario recuperar el rigor y el prestigio de la carrera. “Necesitamos mejorar la formación”, afirmó, cuestionando los modelos que permiten una preparación insuficiente y con poca práctica.
El ministro Ramírez coincidió en que el factor docente es determinante y planteó la necesidad de modificar el modelo de formación. “El maestro pasa a ser un facilitador y un preguntón”, sostuvo, al señalar que debe enseñar a los estudiantes a formular preguntas, argumentar y buscar distintas respuestas.
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El alto funcionario anunció además que el MEC proyecta un sistema de evaluación rigurosísimo para los docentes: ‘‘Primero comprensión; después se va a evaluar cuánto sabés de didáctica, cuánto sabés enseñar a los chicos, y tercero, la salud mental”.
Otro problema señalado fue la pérdida de horas efectivas de aprendizaje. Ramírez afirmó que “cada vez damos menos horas de clase” debido a la incorporación de múltiples programas y actividades, como desfiles, educación vial, se corre el riesgo de descuidar aprendizajes básicos como leer, escribir y resolver operaciones matemáticas. Otro punto de PISA fue el alto porcentaje de ausentismo.
Entorno
El contexto familiar y social también pesa sobre los resultados, según Blanca Ovelar, mencionando factores, como la pobreza, las pautas de crianza, la nutrición y las dificultades para sostener la atención en un entorno marcado por las nuevas tecnologías.
Por su parte, Ramírez agregó la salud mental y la necesidad de que los docentes puedan identificar las situaciones particulares de sus alumnos. “Si el maestro no está entrenado para ver al otro, no está entrenado para ver la carita de ese nene, no está entrenado para saber que algo le pasa, no va a haber aprendizaje”.
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Ambos plantearon que Paraguay tampoco puede limitarse a copiar modelos extranjeros. Ramírez citó el caso de Hong Kong, que también registró una caída pese a ubicarse entre los sistemas de mayor rendimiento, y destacó a Paraná, Brasil, donde una política educativa sostenida durante siete años permitió mejorar los aprendizajes. En este sentido, no existen soluciones inmediatas cuando se trata de la educación.
Por eso, la continuidad de las políticas educativas fue otro punto central. Ramírez lamentó la pérdida de programas como Escuela Viva, y como Leo, Pienso y Aprendo, además de figuras de acompañamiento como orientadores, psicólogos y profesores guía, mientras Ovelar reclamó revisar la conducción política educativa y la supervisión en las escuelas. Para ambos, los avances requieren sostener las iniciativas con los gobiernos.