La fiscala Vivian Coronel pidió el juicio oral y público para Adrián Aveiro Silguero, por presunto abuso sexual en niños, actos homosexuales con menores, coacción sexual y violación y violación del deber del cuidado o educación.
Los hechos delictivos fueron cometidos desde el año 2018 contra víctimas, menores y adultos, conforme al requerimiento conclusivo presentado por la representante del Ministerio Público de la Unidad Especializada en Niñez y Adolescencia.
El hombre aparentemente utilizaba su posición de líder religioso para captar y someter a sus víctimas a régimen de servidumbre, trabajo forzoso, maltratos físicos y psicológicos, además de las violaciones.
Las víctimas eran privadas de alimentos, no podían comunicarse con sus familiares y eran castigadas con arreadores, machetes o quemadas con colilla de cigarrillos, supuestamente por parte del hombre que las mantenía en condiciones degradantes.
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Uno de los casos cometidos contra una persona adulta ocurrió en diciembre del año 2022, cuando sometió sexualmente a una mujer mientras realizaba un supuesto ritual religioso, bajo amenazas y por la fuerza, según el escrito.
Entre los años 2023 y 2024 otras personas fueron captadas y obligadas a realizar trabajos domésticos y pesados, sin recibir pago, aparentemente bajo amenaza de muerte o daño a sus familiares, en sus locales de Hernandarias, Minga Guazú y Ciudad del Este, según el relato.
Una de las víctimas menores fue una niña de 12 años, quien convivió con Aveiro Silguero bajo engaños, en régimen de servidumbre y maltratos reiterados en el año 2018. Luego, cuando cumplió los 13 años, aparentemente fue sometida a actos sexuales, por parte del líder religioso, siempre conforme a la acusación fiscal.
Un niño de 9 años y otro adolescente de 15 años también fueron agredidos sexualmente entre los años 2020 y 2021, en diferentes inmuebles vinculados al acusado, agrega el escrito revelado por la Fiscalía.
En el mes de enero del 2025, el caso más reciente afectó a una niña de 2 años, quien fue expuesta a rituales prolongados en un ambiente cerrado, con consumo de alcohol y tabaco, afectando su desarrollo integral, revela el documento.
Todos los casos surgieron tras una denuncia presentada ante el Ministerio Público que permitió la intervención de un local en el kilómetro 14 de Minga Guazú, con la detención del ahora acusado. Luego, se acercaron al Ministerio Público las víctimas a presentar su testimonio y denuncia, con relación a los hechos que les afectó.