De acuerdo con los resultados preliminares de la encuesta de la OCDE sobre los factores que influyen en la confianza ciudadana, presentados durante la III Cumbre Ministerial sobre Gobernanza para América Latina y el Caribe, solo el 35% de los participantes expresaron una confianza alta o moderadamente alta en sus gobiernos nacionales. En contraste, el 48% manifestaron una confianza baja o nula.
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, destacó que esta tendencia marca un desafío estructural para la gobernanza y el desarrollo. “Nuestros resultados muestran que, en promedio, en los 10 países encuestados, el 35% de los participantes expresaron una confianza alta o moderadamente alta en el gobierno nacional, mientras que el 48% manifestaron una confianza baja o nula”, afirmó.
Agregó que las prioridades inmediatas para revertir este escenario incluyen “garantizar la prestación de servicios públicos de alta calidad y mejorar la rendición de cuentas y la comunicación con la ciudadanía”.
En cuanto a gobernanza, el secretario general sostuvo que los países de la región deberán avanzar en marcos regulatorios más robustos, especialmente en áreas como la transparencia, la prevención de la corrupción y el fortalecimiento de la independencia judicial y fiscal.
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“Los gobiernos de la región pueden mejorar sus marcos regulatorios conforme a las mejores prácticas, incluyendo la lucha contra la influencia indebida mediante una mayor regulación del cabildeo y el financiamiento político”, expresó.
Además, la OCDE subrayó la necesidad de modernizar la gestión de infraestructura y profesionalizar los equipos técnicos estatales para garantizar la eficiencia del gasto público, especialmente en contextos de restricciones fiscales.
También destacó el rol estratégico de la digitalización. “Los gobiernos han impulsado la integración de tecnologías digitales, pero existen oportunidades para impulsar la adopción de tecnología de forma segura, incluyendo inversiones específicas en infraestructura pública digital”, añadió Cormann.
Principales hallazgos
La primera Encuesta sobre Confianza de la OCDE en América Latina y el Caribe (ALC) ilustra los niveles de confianza en distintas instituciones públicas y analiza las experiencias y expectativas de las personas. Fue implementada en diez países en 2023 y 2025, y constituye el primer ejercicio regional en el marco del Proyecto Global de la Encuesta sobre la Confianza de la OCDE.
Entre sus principales hallazgos se resalta que un poco más de un tercio (35%) de las personas encuestadas en ALC expresan un nivel alto o moderadamente alto de confianza en el gobierno nacional, mientras que cerca de una de cada dos (48%) manifiesta baja o falta de confianza.
La confianza en los gobiernos nacionales es menor en ALC que en los países de la OCDE, donde en promedio el 39% reporta confianza alta o moderadamente alta en el gobierno nacional.
Tanto en los países de ALC como en los de la OCDE, las instituciones policiales y de seguridad son las que detentan los niveles de confianza más altos, mientras que las legislaturas y los partidos políticos son las menos confiadas.
Los gobiernos locales inspiran más confianza que los gobiernos nacionales en ALC (37%) y la OCDE (45%).
En contraste con los resultados y tendencia de la OCDE, un porcentaje menor de encuestados en ALC reporta confianza alta o moderadamente alta en la Administración Pública (32%) comparado con los niveles de confianza promedio en el gobierno nacional.
En línea con los resultados observados en la OCDE, las percepciones sobre la voz política y la afinidad partidaria están más estrechamente relacionadas con las brechas de confianza que cualquier otra característica socioeconómica y demográfica. El 66% de las personas encuestadas en ALC que creen que “gente como ellos” tiene voz e influencia en las decisiones de gobierno confían en el gobierno nacional, comparado con un 21% entre quienes sienten que no tienen voz.
Las percepciones de inseguridad financiera y física también se asocian a bajos niveles de confianza. Las diferencias en los niveles de confianza entre jóvenes y adultos mayores, y entre hombres y mujeres, son notablemente menores en ALC que en la OCDE.