Una constante histórica de abandono y promesas incumplidas. Así puede resumirse el relato de los vecinos a los que Última Hora entrevistó en un recorrido por las calles Universitarios del Chaco, Alto Paraguay, Paraíso, Ñeembucú y Yuasy’y. Los puntos más afectados resaltan hasta en una visión aérea de Google Maps, que presenta fotos actualizadas hasta 2024 pero que, en febrero de 2026, apenas variaron e inclusive empeoraron.
Para Sol Llano, residente de la zona desde hace diez años, la deteriorada situación de las calles es una realidad estancada. “Hay calles destruidas, llenas de pozos, hay una que parece un arroyo, y principalmente acá (en Universitarios del Chaco) es donde más llueve y se junta el raudal”, aseguró la vecina a apuntar a un canal de desagüe ubicado en la referida calle, desde donde provienen, como indicó Llano, aguas residuales de la Estación de Buses de Asunción (EBA).
“Hay días en que sueltan toda su cloaca, tiran y termina acá, en esta calle. Es un nido de mosquitos y bichos, un verdadero asco”, criticó, y añadió que la realidad del barrio siempre fue la misma y que la Municipalidad “nunca se acercó” a proponer una mejora definitiva.
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Para la emisión del bono G8, de G. 360.000 millones, se contó con un plan de inversión que incluía 8 proyectos de desagüe en distintos barrios de Asunción. Uno de los beneficiados era el que corresponde al área del barrio Terminal, pero la obra nunca empezó y ya pasaron más de 3 años desde la emisión del G8, el 28 de noviembre de 2022. El dinero fue desviado en salarios y otros gastos prohibidos durante la gestión de Nenecho, según las conclusiones de la intervención.
Mientras tanto, en el barrio Terminal, como indicaron Llano y otros vecinos consultados, una de las problemáticas principales radica en que el sitio se convierte en un epicentro de raudales que transforman las calles en “cauces” y llegan inclusive hasta inmediaciones de la comisaría número 15 de Asunción, en la zona del barrio San Pablo.
Hortencia de Martínez, vecina con medio siglo de arraigo en el lugar, describió la situación como un problema interminable, con el que convive desde siempre, y señaló que el punto de encuentro de las aguas, en la esquina de Alto Paraguay y Universitarios del Chaco, y también en la calle Ñeembucú y Paraíso, es crítico ya que genera un impacto que se extiende por varias manzanas.
La vecina lamentó que los candidatos a intendente siempre se presenten en el lugar a manifestar promesas que nunca se cumplen. “Como siempre, cada vez que están en campaña vienen a decir cosas que no se hacen”, aseguró.
Graciela Ramírez, otra vecina afectada en la zona de la calle Alto Paraguay, remarcó que la presencia municipal es meramente electoralista. “Cuando va a haber elecciones lo que vienen y los políticos prometen, prometen y después arreglan unos bachecitos y así”, pero no solucionan el problema de fondo.
Ramírez también recordó que en 2022, un equipo de concejales y directores de la administración de Nenecho acudieron a la zona para la inauguración de un trabajo de pavimento de hormigón realizado en Alto Paraguay casi Universitarios del Chaco. Dicho trabajo se realizó con los fondos para proyectos especiales de las comisiones vecinales.
En dicha ocasión, el propio Nenecho había indicado que existía un anteproyecto para la obra de desagüe que debía realizarse en la zona.
“Y para que puedan saber los vecinos, la plata ya se tiene, gracias al acompañamiento de la Junta Municipal, que aprobó la emisión de bonos, que está atado y con la correspondiente previsión para la construcción de esos desagües pluviales”, afirmó el ex intendente, aunque finalmente “desató” dichos fondos para gastos que no tenían relación con los desagües.
Autogestión de vecinos ante abandono municipal
Ante la inacción de las distintas administraciones municipales para resolver verdaderamente el problema que se sufre en el barrio Terminal, los residentes se vieron obligados a autogestionar mejoras básicas para intentar mitigar los daños. Rubén Casola, integrante de una asociación vecinal, relató que hace aproximadamente 18 años los frentistas tuvieron que financiar de sus propios bolsillos las obras de cementado en la zona de la calle Ñeembucú.
“Cada frentista juntó plata e hicimos el cálculo correspondiente. Mandamos comprar todo lo que es la parte de cemento, piedra triturada”, recordó.
Sin embargo, estas intervenciones resultaron insuficientes frente a la magnitud de los raudales. Casola explicó que, por la condición baja de la zona, “pasa el agua por acá como si fuera el Paraná cuando llueve”, arrastrando desde cubiertas, basura y hasta animales. Esto genera un ambiente en el que “cuando hace mucho calor, se huele mucho mal olor” por el estancamiento.
No está demás mencionar que esta situación afecta directamente la vida cotidiana de los vecinos, sobre todo durante los días de lluvia. Cuando llueve, el barrio queda casi sitiado. No se puede salir ni entrar a las viviendas, situación que obliga, por ejemplo, a que los padres a busquen formas de justificar las ausencias escolares de sus hijos.
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Según Casola, los vecinos deben dar rodeos de varias manzanas para poder ir a trabajar, ya que caminar por las esquinas inundadas representa un riesgo real de caídas y accidentes debido a la potencia de la corriente. Autos y motocicletas por igual realizan maniobras para poder atravesar los enormes cráteres que se presentan en el camino.
Finalmente, la acumulación de desechos tras cada tormenta requiere un esfuerzo físico adicional para los pobladores. El señor Casola mencionó que, debido a que el barrio recibe toda la suciedad de las personas que tiran sus basuras en zonas más altas, él mismo y otros vecinos más deben limpiar las canaletas para evitar que el agua entre en las casas.
Todos los pobladores consultados estuvieron de acuerdo en que las administraciones municipales no han hecho nada para resolver la situación de las calles. Por el momento, desde la administración de Luis Bello no hay informaciones oficiales sobre la ejecución de la obra que debía realizarse en la zona. Su propio jefe de Gabinete, Máximo Medina, aseguró que “el dinero proveniente de los bonos ya fue utilizado completamente antes de esta gestión”.