Monseñor Amancio Benítez, obispo de la Diócesis de Benjamín Aceval, centró su homilía de este domingo en la misa central de Caacupé en la responsabilidad y el servicio, con un mensaje dirigido especialmente a quienes tienen funciones de conducción dentro de la familia, las instituciones y la sociedad.
Durante su prédica, desarrollada íntegramente en guaraní, pidió a cada persona revisar la forma en que cumple con sus obligaciones y recordó que toda responsabilidad debe estar orientada al servicio de los demás.
“No debemos priorizar el dinero”, sostuvo el obispo, al cuestionar que los intereses económicos puedan desplazar las necesidades reales de la población.
Benítez también habló sobre la confianza que la ciudadanía deposita en quienes ocupan cargos de responsabilidad. Señaló que cuando una persona no cumple correctamente con la función que le fue encomendada, termina quebrantando esa confianza.
“Ya no es confianza”, expresó, al referirse a quienes reciben una responsabilidad pero no realizan correctamente su trabajo. En ese contexto, mencionó el concepto de “lesión de confianza”.
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El religioso vinculó esta situación con problemas que afectan a la población, como las condiciones de las rutas y las necesidades de los hospitales. Sostuvo que quienes administran recursos y ocupan cargos deben priorizar el bienestar de la ciudadanía.
También pidió valorar a los trabajadores de la salud que cumplen efectivamente con su labor.
“Tenemos que remunerar bien a quienes trabajan realmente”, manifestó, destacando especialmente la tarea de médicos, médicas y otros profesionales que atienden a la población.
El mensaje alcanzó igualmente a las familias. Benítez recordó a padres y madres la responsabilidad que tienen en la formación de sus hijos y señaló que el cumplimiento de las obligaciones debe comenzar desde el propio hogar.
“Tenemos que mirar nuestra propia responsabilidad, mirar si estamos haciendo bien nuestro trabajo”, planteó.
La homilía tuvo además un marcado componente cultural por el uso del guaraní, en coincidencia con el Día del Folklore y del Idioma Guaraní, resaltando la importancia de preservar y fortalecer la lengua como parte de la identidad paraguaya.
Finalmente, el obispo llamó a reconocer los errores, corregir las propias acciones y poner las capacidades al servicio de la comunidad.
“Nosotros no somos dueños; somos servidores”, expresó, dejando como mensaje central la necesidad de ejercer toda responsabilidad con honestidad y espíritu de servicio.