Un giro determinante sacude la investigación sobre el reciente atentado perpetrado por una mujer de 30 años contra su ex pareja de 35 años. Tras quedar detenida, la mujer rompió el silencio para denunciar que el ataque fue el resultado de un largo y sistemático historial de abusos físicos, psicológicos y amenazas de muerte constantes que sufría por parte de su ex concubino.
A eso se suma una denuncia y causa abierta contra el hombre por supuestamente abusar sexualmente de una hija de la mujer, a quien el denunciado le habría reconocido con su apellido. En el ataque no se reportaron heridos y el hecho quedó grabado por las cámaras de seguridad del Juzgado de Luque.
En su testimonio, la mujer aseguró haber actuado en un estado de desesperación absoluta tras no recibir una respuesta a sus denuncias.
En ese sentido, la defensa legal de la mujer busca ahora modificar la carátula del caso, argumentando que los hechos ocurrieron bajo un contexto de legítima defensa frente a un peligro inminente contra su vida.
Por su parte, el Ministerio Público y la Policía han iniciado una revisión exhaustiva de los antecedentes de la relación para verificar la veracidad de los episodios de violencia doméstica reportados.
El caso reabre el debate sobre la eficacia de las medidas de protección para las víctimas de violencia de género.
Ataque. La mujer quedó detenida en la Comisaría 3ª cuando fue desarmada después de intentar matar con un arma de fuego a su ex pareja a la salida de una audiencia de prestación alimentaria en el patio del Juzgado de Garantías de Luque. El intento de homicidio se registró ayer, alrededor de las 09:00 cuando la ex pareja abandonaba el predio del Juzgado de Luque.
Tras su detención, la mujer habló con los medios de prensa, y contó que su ex habría abusado varias veces de su hija mayor, a quien le había reconocido con su apellido a pesar de no ser el padre biológico.
La denuncia se presentó en diciembre del 2024 cuando comenzó a notar indicios en su hija, quien está por cumplir 14 años, como por ejemplo llorar y negarse a compartir con el hombre.
“Yo perdí la cabeza. Él abusó de mi hija, la más grande. Está libre desde hace seis meses; yo me enteré hace dos. Se fue a la cárcel por abuso sexual en niños”, reveló.
El arma de fuego que llevó al Juzgado pertenece al hombre y estaba enterrada en su casa. Si bien el detector de metales activó la alarma, aún no se explica cómo la dejaron pasar al Juzgado sin hacer una revisión. La mujer señaló que simplemente pasó de largo.
“Mi hijo de 10 años vio una película relacionada con el abuso y se dio cuenta de la gravedad del hecho. Se intentó suicidar varias veces porque me dice: ‘Mami, yo no le pude proteger a mi hermanita, ¿vos no estás enojada conmigo?’. Él agarró un cuchillo y se quiso cortar”, relató la mujer.
La audiencia de presentación se realizó luego de llegar a un acuerdo. El hombre se ofreció a pagar G. 750.000 por los cuatro hijos.
“Traje el arma para liquidarle a él. Le quise matar. ¿Para qué nos vamos a ir lejos? Él me amenazó con matarme a mí y a mis hijos, y ya no podría vivir con eso. Él me amenazó el martes. Hice la denuncia en la Comisaría”, expresó.
La pareja tenía una relación de 12 años. Son casados; sin embargo, hace 1 año y cuatro meses están separados.
Traje el arma para liquidarle a él. Le quise matar. ¿Para qué nos vamos a ir lejos? Él me amenazó con matarme a mí y a mis hijos, y ya no podría vivir con eso.