Aunque Paraguay mantiene una de las economías más dinámicas de la región, con crecimiento, inflación controlada y una mayor diversificación productiva, el país enfrenta desafíos estructurales en las finanzas públicas y la calidad institucional que definirán su capacidad para sostener ese desempeño, según el análisis de Hugo Cáceres, de Horizonte Positivo.
El primer semestre de 2026 dejó un escenario de contrastes para la economía paraguaya. Por un lado, la actividad económica continuó expandiéndose, la inflación se mantuvo bajo control y sectores como la industria, los servicios y la maquila consolidaron un crecimiento más diversificado. Por otro, las restricciones fiscales, la falta de reformas estructurales y la necesidad de fortalecer las instituciones aparecen como los principales riesgos para que ese crecimiento pueda sostenerse en el tiempo. Así lo señala Hugo Cáceres, director ejecutivo de Horizonte Positivo, en un balance sobre los primeros seis meses del año.
Para Cáceres, las señales positivas predominan. “El balance del primer semestre es, en términos generales, positivo. Paraguay mantiene una de las economías más estables y dinámicas de la región, con un crecimiento proyectado cercano al 4,5% según el Banco Central del Paraguay, inflación bajo control y un desempeño favorable de prácticamente todos los grandes sectores de actividad: agropecuario, industria y servicios”, afirma.
A su criterio, la economía paraguaya ya no depende exclusivamente del agro, sino que comienza a mostrar una estructura más diversificada, impulsada por actividades industriales como la maquila, cuyas exportaciones crecieron alrededor de 25% durante el semestre y generan más de 36.000 empleos directos.
El analista también destaca que el reconocimiento del Fondo Monetario Internacional confirma la fortaleza macroeconómica construida por Paraguay durante las últimas décadas. Sin embargo, sostiene que esa estabilidad ya no es suficiente para garantizar el desarrollo.
“Podríamos decir que Paraguay ya recorrió buena parte del camino hacia la estabilidad macroeconómica. La próxima etapa dependerá mucho más de la calidad de sus instituciones, de sus reformas y de su capacidad para gestionar el desarrollo”, sostiene.
El principal foco de preocupación. Si bien el crecimiento económico constituye una de las principales fortalezas del semestre, Cáceres coincide que el Estado enfrenta una realidad muy distinta. Explica que la economía privada puede expandirse mientras las cuentas públicas se deterioran debido al aumento de los compromisos permanentes de gasto y a la ausencia de reformas que permitan financiarlos de manera sostenible.
“Una economía puede crecer mientras el Estado enfrenta crecientes restricciones fiscales. No existe una contradicción entre ambos fenómenos”, afirma. Añade que “el principal desafío del país ya no consiste únicamente en mantener el crecimiento económico. El verdadero reto es lograr que ese crecimiento pueda sostenerse mediante un Estado financieramente sólido”.
El director ejecutivo de Horizonte Positivo considera que el aumento de la inversión social respondió a necesidades legítimas, pero advierte que ese esfuerzo no fue acompañado por reformas estructurales. A ello se suma que la elevada informalidad y la estructura tributaria hacen que parte del crecimiento económico no se traduzca automáticamente en mayores ingresos para el Estado.
En ese contexto, alerta que el país dispone de cada vez menos margen para realizar ajustes sin afectar áreas sensibles. “Existe el riesgo de que el ajuste termine afectando la inversión pública o se traslade mediante atrasos en los pagos a constructoras, farmacéuticas y otros proveedores”, advierte. A su juicio, un escenario de ese tipo comprometería inversiones en infraestructura, transporte, agua, saneamiento, hospitales y escuelas, sectores donde Paraguay aún mantiene importantes déficits.
Entre los hechos que marcaron el semestre, Cáceres identifica cuatro acontecimientos principales. Además de la consolidación del crecimiento y del mayor interés de inversionistas internacionales, menciona la presión sobre las finanzas públicas, la creciente importancia de la calidad institucional y el fortalecimiento de la confianza colectiva generado por la clasificación de Paraguay al Mundial de Fútbol. No obstante, sostiene que los dos primeros tendrán el mayor impacto económico de largo plazo.
Respecto a la Caja Fiscal, considera que “la reforma representó un avance insuficiente para enfrentar un problema estructural”, mientras que preservar la transparencia y la credibilidad de las cuentas públicas será determinante para mantener la confianza de inversionistas y organismos internacionales.
- Crecimiento. El BCP prevé que la economía crezca 4,5%.
- Inflación. La meta de inflación para este año es de 3,3%.
- Exportaciones. Semestre cerró con superávit.
- Grado de inversión. País mantiene calificación soberana.
- Déficit fiscal. El Gobierno no llegaría a la meta de 1,5%.
- Deuda a proveedoras. Cuentas siguen sin sincerarse.
- Ingresos. Recaudación tributaria no alcanzará la meta.
- Tipo de cambio.Depreciación de dólar golpea a la DNIT.
Pese a las buenas cifras de 2026, es inevitable incumplir con meta fiscal
El economista y gerente de la Unidad de Economía de la Consultora Mentu, Jorge Garicoche, calificó el desempeño de la economía paraguaya en el primer semestre como de “resultados mixtos”, al considerar que el país mantiene un buen ritmo de crecimiento, aunque con diferencias entre sectores y con un escenario fiscal que, a su criterio, impedirá cumplir la meta de déficit este año.
“Por un lado, uno tiene una economía que sigue creciendo, que sigue evolucionando, que sigue un ritmo bastante dinámico, el cual, como siempre decimos, no implica que todos los sectores estén creciendo”, sostuvo.
Explicó que las cifras macroeconómicas reflejan el comportamiento agregado de la actividad, pero no necesariamente la realidad de cada rubro o de cada empresa. En ese sentido, señaló que existen sectores que todavía enfrentan dificultades pese al buen desempeño general de la economía.
Como ejemplo, mencionó la situación de la ganadería, donde observó señales de desaceleración luego del impulso registrado el año pasado con la apertura de nuevos mercados. “En la faena uno ya empieza a mirar con preocupación la caída que está teniendo, casi del 30% comparado al año anterior. Es cierto que el año anterior se aperturó el mercado de Estados Unidos y otros eventos importantes, pero esa caída no deja de ser significativa”, afirmó.
Pese a ello, destacó que el principal impulso de la economía provino del sector agropecuario y de la industria. Recordó que la campaña agrícola permitió alcanzar un récord en la producción de soja, mientras que la maquila continúa consolidándose como uno de los mayores motores de inversión y exportación. “Existe un crecimiento, principalmente potenciado por todo lo que fue este primer semestre en la parte agrícola, con una expansión muy importante, año récord de soja”, indicó.
Asimismo, resaltó el dinamismo industrial y la llegada de nuevas inversiones. “La maquila año tras año viene teniendo récord en las exportaciones. Este año parece ser que no va a ser la excepción. Las inversiones también en la industria siguen estando presentes. No son inversiones de 500 millones de dólares, pero son muchas inversiones de 10 o 20 millones de dólares... gran parte de ellas, inversión brasilera que sigue cruzando la frontera e instalándose aquí”, señaló.
preocupación está en el frente fiscal. Aunque valoró el comportamiento de la actividad económica, Garicoche consideró que el principal problema del país continúa siendo la evolución de las finanzas públicas. Explicó que parte de la desaceleración de la recaudación responde a la apreciación del guaraní frente al dólar y a una menor dinámica de las importaciones, factores que impactan sobre los ingresos aduaneros, que representan una porción importante de la recaudación tributaria.
Al mismo tiempo, sostuvo que el gasto público continúa creciendo por encima de los ingresos, situación que vuelve cada vez más difícil cumplir el objetivo de convergencia fiscal. “Este año no vamos a lograr la meta fiscal. Creo que tenemos que sincerarnos con eso y encima que todavía no hemos sincerado toda nuestra cuenta”, afirmó. Añadió que el Gobierno debería transparentar el verdadero nivel de compromisos pendientes para recuperar credibilidad en el proceso de consolidación fiscal.
Respecto a las medidas de austeridad implementadas por el Gobierno, el economista sostuvo que los esfuerzos realizados hasta ahora son insuficientes para corregir el déficit. “Yo me tomo el atrevimiento de decir ‘eso no alcanza’”, expresó.
“Mientras esos grandes ítems no toquemos, no vamos a lograr el resultado que queremos. No hay forma de que lleguemos ni este año ni el otro año”, enfatizó.
Existen perspectivas optimistas
Consultado sobre los desafíos que observa para esta segunda mitad del año, Hugo Cáceres mantiene una visión optimista para el siguiente semestre y los próximos años. Considera que Paraguay reúne condiciones excepcionales —como estabilidad macroeconómica, grado de inversión, abundante energía renovable y una población joven— para dar un nuevo salto de desarrollo. Sin embargo, insiste en que ese potencial solo podrá concretarse si el país avanza en una agenda de reformas orientada a fortalecer la sostenibilidad fiscal, modernizar el Estado, mejorar la seguridad jurídica y elevar la calidad de la educación.