En contacto con la Radio Monumental, Luis Bello reiteró lo que ya había dicho el pasado 2 de abril a través de su cuenta de X. En aquel entonces, el ex intendente Óscar Nenecho Rodríguez había emitido comentarios en contra de Bello y del diputado Raúl Latorre, indicando que son unos traidores como el personaje de Judas Iscariote de la Biblia.
En la entrevista ofrecida a la radio, el martes, Bello afirmó en tres ocasiones que la gestión de Nenecho fue un “desastre”. La periodista que lo entrevistó, Estela Ruiz Díaz, contestó a Bello indicando que calificar como “desastrosa” a la gestión de Nenecho puede deberse por su irresponsabilidad o por su ineficacia, pero no por la corrupción que pudiera haberse registrado durante su vigencia.
A lo expresado por la periodista, Bello respondió lo siguiente: “Te digo por tercera vez: su administración fue un desastre, en todos los términos que quieran tomarlo”.
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Seguidamente, el intendente manifestó que busca “levantar al Municipio” y que le “cuesta trabajar todos los días desde muy temprano, hasta cerca de la medianoche” e incluso los sábados para lograr que “cada guaraní sirva”.
“Es una tarea muy difícil, pero entendemos que es lo que tenemos que hacer y que la historia nos puso para hacerlo en este lugar, ahora”, aseguró.
Irregular gestión de los bonos
Como resalta el informe de la intervención, elaborado en agosto de 2025 por el economista Carlos Pereira, la administración de Óscar Rodríguez operó la “desviación” de los fondos de los bonos G8 (G. 360.000 millones) que debían usarse para 8 obras de desagüe, según un plan financiero que fue aprobado por la Junta Municipal en 2022. El dinero fue usado, en su mayoría, para sueldos, pero también para compras a firmas fantasma, viajes en avión, gastos de caja chica que superaron los límites legales e incluso en materiales de construcción con dudoso destino, entre otros.
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La intervención de la Municipalidad de Asunción se dio luego de que la Contraloría, en julio de 2024, emitiera un dictamen en el que apuntaba a la utilización irregular de la figura de la “Cuenta Única”, por medio de la cual los administradores de Nenecho operaron los gastos de los bonos sin respetar la Ley Orgánica Municipal. El informe motivó un proceso de allanamiento de la Comuna, y actualmente esta causa sigue siendo investigada.
La situación irregular se destapó luego de que concejales opositores, entre ellos el edil Álvaro Grau, y la prensa, así como también la diputada Johanna Ortega, expusieran desde sus espacios un faltante de G. 500.000 millones. Ortega habló de una discrepancia de G. 502.177 millones entre los fondos reportados y los realmente presentes en las cuentas bancarias de los bonos.
Estos datos financieros se expusieron en los balances de 2023 y 2024. Pese al faltante, la mayoría colorada de la Junta Municipal actuó como “cómplice” de la gestión de Nenecho al aprobar los documentos. Entre ellos, se encontraba Luis Bello, quien fue director de Fonacide bajo la gestión de Rodríguez, así como también presidente de la Junta Municipal.
Bonos “se esfumaron” del presupuesto
Recientemente, la administración de Luis Bello resolvió exponer que ya no hay saldo de bonos en el presupuesto del ejercicio 2026. Esto, según sus administradores, atendiendo a que las reposiciones que se hacían del dinero de los bonos, por medio de la Cuenta Única, provenían de la recaudación. Con el cese de la utilización de dicha cuenta, por orden de Bello, se argumentó desde la Intendencia que ya no era “requerido” el reembolso porque el dinero “ya no existe”.
“Todo el dinero de bonos fue utilizado antes de que asuma el intendente Luis Bello. (...) Lo que existía era que con la Cuenta Única, ellos movían de cuenta a cuenta y ahí iban quedando saldos, pero el dinero, todo lo que se desembolsó en los bonos, ya fue utilizado”, explicó Máximo Medina, director de Aseo Urbano.
No obstante, todavía hay numerosas obras que, en teoría, debían pagarse con los bonos G7 y G8. Con el G7 (2021) debían financiarse obras en el mirador de Itá Pytã Punta y en la Estación de Buses de Asunción (EBA), ambos sitios con necesidades urgentes de intervención. En el marco del G8 (2022) se elaboró un plan de inversión que incluía 8 obras de desagüe en distintas zonas necesitadas de Asunción. Solo 4 empezaron, tras más de tres años de su emisión.
El intendente prevé afrontar los compromisos con las contratistas de las obras utilizando el dinero de la recaudación.
Aumentazo, deuda y déficit de recolección
Luis Bello se halla al frente del Municipio desde setiembre de 2025. En reiteradas ocasiones, la prensa y también concejales municipales le han consultado si seguiría las directivas de la intervención a cargo de Carlos Pereira. El economista había indicado, también en contacto con Monumental, que la Comuna podría operar con 3.000 funcionarios menos. Fue él quien informó que la Comuna cuenta con un enorme plantel de 9.119 funcionarios.
Bello informó, en enero pasado, que “quitó” a 150 “planilleros”, aunque luego negó que se tratara de planilleros y se refirió a personas “que no venían a trabajar (...) y otras que renunciaron”. Un mes antes, en diciembre de 2025, destinó G. 132.000 millones a pago de sueldos, casi el doble en comparación con diciembre de 2024, cuando se expuso un gasto en salarios de G. 64.817.693.204.
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El enorme gasto en salarios, que en 2025 superó 17 veces la inversión en obras, se da en un contexto de crisis financiera para la Comuna. Actualmente, la Junta estudia un acuerdo remitido a la Intendencia por los tenedores de bonos, quienes están atentos ante una deuda vencida de más G. 130.000 millones que la administración de Bello debe afrontar por las distintas emisiones de bonos registradas durante las administraciones de Mario Ferreiro y Óscar Rodríguez.
Parte de dicha deuda, unos G. 15.000 millones, debía cubrirse con un préstamo de G. 184.000 millones aprobado por los concejales cómplices de Bello en diciembre de 2025. Tanto Luis Bello, como el director de Hacienda, Víctor Rivas, informaron que este pago no se realizó.
Además de la deuda vencida de los bonos, el intendente actual se encuentra ante el desafío de gestionar una flota deficitaria de camiones recolectores. Hasta el momento ya hubo tres cambios en la Dirección de Servicios Urbanos, todos bajo la gestión de Bello. La Administración municipal proyectó, aunque sin aprobación de la Junta, una compra de 11 camiones por G. 15.000 millones, pero la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas suspendió el proceso por una protesta y tras varias consultas y observaciones sobre un supuesto direccionamiento en el proceso de compra.