El país entero vivirá hoy con efervescencia las elecciones. La Justicia Electoral habilitó a 4.338.716 electores, que votarán con máquinas de votación, en medio de dudas no despejadas. Sufragarán los inscriptos en el Padrón Nacional y que estén afiliados a alguna agrupación política que elegirán en internas las candidaturas para las elecciones municipales del 4 de octubre.
Hoy el día estará pintado de rojo y azul, por la preponderancia de la ANR y el PLRA en el mapa político electoral. Al decir de los politólogos, en Paraguay hay una asimetría bipartidista.
Para graficar la magnitud de la movilización partidaria vale mencionar que la ANR habilitó a 2.804.546 electores. Disputarán 16.848 precandidatos que competirán por 5.921 cargos municipales.
En el PLRA, cuyo padrón tiene 1.531.000 afiliados, se elegirán candidatos a intendentes y concejales, y también al presidente del partido y varios otros cargos, lo que complejiza la jornada con sus 40 mil candidaturas.
Los liberales definirán hoy su destino institucional. Los “azules” deben elegir entre candidatos que proponen confirmar su rol de acople vergonzoso al cartismo o quienes proponen un modelo superador al sistema que gobierna hace más de siete décadas.
EL MONSTRUO QUE ACECHA
Hace tiempo que el narcotráfico es protagonista de todo acto eleccionario. Especialmente en municipios fronterizos es donde el crimen organizado juega sus principales cartas a través de candidaturas, ya sea apoyando, ya sea jugando con sus propios miembros.
Una investigación realizada por Punto de Fuga y Connectas reveló que en los últimos 20 años se crearon 36 nuevos municipios en el país, muchos sin cumplir los requisitos legales y algunos impulsados por congresistas sospechados por vínculos con el crimen organizado. El trabajo “Necesidad, narco y política, así se redibujó el mapa de Paraguay” destaca que 16 de esos nuevos municipios nacieron en los departamentos de Amambay, Canindeyú y Concepción, la “zona roja” del Norte, en el límite con Brasil, donde están los mayores índices de violencia y crimen organizado, según la Senad.
A esto hay que sumar un dato inquietante. Un estudio del politólogo Marcelo Lachi agrega que el 69% de la ciudadanía “acepta las prácticas clientelares, avalando el uso partidista del Estado para satisfacer las necesidades de los afiliados frente a solo el 28% que lo rechaza”. La política se redujo a mercancía. Esa mayoría de moral laxa o necesidades extremas en manos de liderazgos delincuenciales constituyen el caldo de cultivo perfecto para que la corrupción y el crimen organizado profundicen su participación en la política. De este modo se concreta el trueque más perverso que convierte a la democracia paraguaya en una de las más débiles del mundo: Dinero sucio a cambio de protección e impunidad. Un intercambio que va más allá de las elecciones y contamina a los tres poderes del Estado.
Esa realidad está allí, casi sin máscaras. El despliegue escandaloso de las campañas, la movilización que se hará hoy, la desvergonzada compra de votos. En estos días dos casos mostraron la punta del iceberg del sistema. El precandidato a concejal cartista de Luque, Roberto Cubilla, del equipo del precandidato a intendente Hugo Farías, fue detenido por lavado de dinero y vínculos con Lalo Gomes. En la misma ciudad, del mismo movimiento político, otro precandidato, Claudio Torres, fue enviado a prisión por estafa e invasión de inmueble. Ambos pueden ser electos hoy.
CORRUPCIÓN
La sociedad paraguaya está entrampada en una telaraña cuyas redes son clientela, la prebenda y la corrupción. Hubo un salvavidas institucional llamado Fonacide. Las autoridades municipales tuvieron la brillante oportunidad de demostrar capacidad de gestión y decencia cuando se creó ese millonario fondo especial, distribuidos a los municipios para construir o mejorar escuelas. Fue un rotundo fracaso como política pública. Solo enriqueció a los corruptos de siempre.
MISMAS PRÁCTICAS
Han pasado 35 años de la caída de la dictadura, pero siguen las prácticas nefastas de la presión a los funcionarios públicos. Sin disimulo y con prepotencia, el candidato oficialista en Asunción, Camilo Pérez, enfiló como soldados a ministros y sus funcionarios en “actos de apoyo”. Tiene a su favor la estructura del Estado, de la Municipalidad, de la ANR. Lo acompaña todo el equipo responsable que acompañó a Nenecho. Su adversario Arnaldo Samaniego cuestionó no solamente el “arreo”, sino también supuestas presiones para aportar a la campaña. Será un duelo entre un outsider con formidable espalda económica y un dirigente tradicional. Pero esta noche, cuando uno de los dos gane, todo se habrá olvidado y se consumará una vez más el “abrazo republicano”, esa fórmula de unidad en la impunidad que mantiene a los colorados en el poder.
Con la libertad encorsetada por este sistema perverso que domina la contienda electoral, los votantes darán hoy el primer paso para elegir a sus candidatos. A pesar de todo, la ciudadanía puede ejercer su derecho no solo castigando a quienes los engañaron, sino también eligiendo a quienes no solo prometen transformar ciudades. También a quienes creen capaces de cimentar valores que ayuden a vivir en comunidad.
El cambio puede empezar hoy.