Este año las tasas de interés internacionales vienen aumentando continuamente. A principios de año se especulaba que la Reserva Federal de EEUU (la Fed) continuaría el proceso de reducción de su tasa de política monetaria, con el nombramiento de un nuevo presidente para la entidad por parte del gobierno del presidente Trump, quien viene presionando insistentemente a la Fed para que reduzca sustancialmente su tasa de interés para impulsar la economía.
Pero durante este año han pasado cosas. Por un lado, se desató la guerra entre EEUU-Israel e Irán, que iba a ser una guerra relámpago, pero sigue sin visos de terminar pronto. Esta guerra produjo una reducción importante en el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz y, en consecuencia, un salto en el precio. El precio por barril del petróleo Brent pasó de un promedio de USD 65 en los meses previos a la guerra a un promedio de USD 95 en los meses posteriores, un aumento del 46% que persiste hasta ahora. Esto llevó a una aceleración de la inflación en los países desarrollados y en todo el mundo.
Por lo tanto, si bien el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, había dado señales al asumir su mandato de que había espacio para reducir la tasa de interés, tuvo que cambiar cuando la inflación empezó a subir nuevamente en EEUU y el comité de política monetaria de la Fed decidió incrementar su tasa de política en la reunión de setiembre, y probablemente lo haga de nuevo en diciembre. Camino similar están siguiendo los bancos centrales de Europa y del Japón.
Por otro lado, también las tasas de interés de largo plazo se han incrementado en los países desarrollados. Por ejemplo, la tasa de bonos del tesoro a 10 años de EEUU pasó de un promedio cercano al 4% anual hacia fines del 2025 a tocar un pico de 5,34% anual el 1 de octubre último, un aumento de 1,25 puntos porcentuales respecto a fin del año pasado y alcanzando niveles no observados desde el año 2002. Las principales causas están relacionadas a una mayor prima por riesgo exigida por inversionistas ante los altos niveles de endeudamiento combinado con elevados déficits fiscales, sin que los gobiernos tengan planes concretos de consolidación fiscal para los próximos años, sino todo lo contrario.
El indicador de Deuda Bruta sobre PIB está en alrededor del 125% en EEUU, con una tendencia creciente dado el déficit proyectado del 7,5% del PIB para los próximos años por mayores gastos de defensa, la reducción de impuestos realizada el año pasado y el aumento del pago de intereses de la deuda pública. Otros países desarrollados como Inglaterra, Francia e Italia presentan tendencias similares, y Alemania, que siempre tuvo una administración muy prudente de sus finanzas públicas, está utilizando más intensivamente la deuda para financiar el gasto público.
Además, hay un factor de mercado que afecta a las tasas de interés de largo plazo en general: la alta demanda de capital de las empresas de inteligencia artificial para construir la infraestructura crítica necesaria para atender la demanda de sus servicios. Esta demanda de financiamiento resulta en una combinación de instrumentos corporativos de renta fija y variable que se suman a la demanda de fondos por parte de los gobiernos para financiar sus déficits, compitiendo por el stock de ahorros disponibles en todo el mundo.
Por lo tanto, el mercado internacional de capitales está iniciando un ciclo de tasas altas de interés que afectará directamente a nuestro país. Por un lado, el déficit fiscal previsto para el próximo año está en alrededor del 4% del PIB, más la renovación de los vencimientos previstos, serán financiados a un costo superior, presionando aún más las finanzas públicas en adelante. Por otro lado, también los proyectos del sector privado enfrentarán costos financieros en dólares más elevados, tanto los de capital operativo por el aumento de la tasa de la Fed, así como el financiamiento de capital de largo plazo por efecto de las tasas de referencia de largo plazo más elevadas. En este escenario, es crítico que el país mantenga el grado de inversión que ostenta y esperemos que las tasas internacionales se estabilicen y que este ciclo no se prolongue por un tiempo muy largo.