07 oct 2026

Las razones y desafíos de las tasas altas

Las tasas de interés están subiendo y permanecerían elevadas en el mundo. Eso aumenta el costo del capital y obliga a cuidar las cuentas públicas.

El reconocido experto Nouriel Roubini señalaba recientemente que el impulso de las inversiones en tecnología continúa fuerte y que la economía mundial seguiría resiliente. Pero también advirtió que los desequilibrios fiscales pueden terminar reflejándose en mayores tasas de interés de largo plazo.

La situación de Estados Unidos está justamente detrás de esa reflexión. La economía norteamericana mantiene un buen ritmo de crecimiento, apoyada en los buenos resultados empresariales y en la elevada inversión en inteligencia artificial. Sin embargo, la Reserva Federal –el banco central de EEUU– comenzó a subir su tasa de interés. La razón es que la inflación sigue por encima de su objetivo. Además, las preocupaciones por la deuda pública mantienen altos los rendimientos de los bonos del Tesoro.

Europa enfrenta una situación algo diferente. El crecimiento económico es más débil, pero el aumento de los precios de la energía volvió a generar presiones sobre la inflación. Ante este escenario, el Banco Central Europeo también viene subiendo su tasa de interés.

En la región, Brasil presenta una coyuntura particular en medio del proceso electoral. La actividad económica se desacelera y las tasas de interés siguen altas, a pesar de las sucesivas reducciones de la tasa de política monetaria. Las altas tasas de mercado reflejan, entre otros factores, la preocupación por una deuda pública que continúa aumentando.

Argentina muestra una situación distinta. La inflación se redujo significativamente, mientras la economía viene perdiendo fuerza. La última etapa del proceso de desinflación está resultando más difícil, a pesar de la mejora de las cuentas públicas. Las tasas de interés siguen siendo relativamente altas, en un contexto en el que persiste una incertidumbre política hacia el futuro.

Todos estos casos ilustran un entorno de tasas de interés más altas, aunque por razones diferentes. Es un problema que no afecta solamente a la deuda nueva. También aparece cuando llega el momento de refinanciar obligaciones tomadas años atrás.

Una deuda que antes podía financiarse a un costo relativamente bajo se vuelve más cara cuando vence y debe renovarse. Aun sin aumentar la deuda, el pago de intereses puede subir y dejar menos recursos disponibles para otros gastos o inversiones. El problema es mayor para los gobiernos con déficits fiscales persistentes.

Esto es especialmente relevante para Paraguay. Como economía abierta, nuestro país no puede controlar las tasas de interés internacionales ni el precio de la energía. Pero sí puede cuidar sus propias cuentas fiscales.

Paraguay todavía conserva importantes fortalezas, entre ellas la estabilidad macroeconómica y el grado de inversión. Sin embargo, aparecen señales de alerta. En su último informe sobre el país, la calificadora Fitch advirtió que las debilidades en la gestión de las finanzas públicas están erosionando la credibilidad fiscal.

La advertencia es relevante porque la credibilidad también influye en las condiciones en las que un país puede financiarse. La prioridad debería ser recuperar la prudencia en la gestión de las finanzas públicas, con el compromiso hacia una trayectoria fiscal sostenible y creíble.

En un mundo de tasas de interés bajas, los errores fiscales podían tardar en evidenciarse. Pero, en un mundo de tasas altas, los mercados los cobran mucho más rápido.

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