06 oct 2026

El Vicariato Apostólico del Pilcomayo

Sobrevivencia del Pueblo NivaĉclÉ

Cuando la “Popaganda Fide” (del Vaticano) envió por pedido del presidente boliviano a los primeros Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI) al Chaco, éstos llegaron a fines del año 1925 al fortín boliviano más avanzado –Esteros – en la ribera oriental del río Pilcomayo.

La Prefectura Apostólica del Pilcomayo, desmembrada del Vicariato Apostólico de Camiri, abarcaba el territorio tradicional del pueblo indígena Nivaclé (entonces conocido como Chulupíes), cuya sobrevivencia estaba en juego por los numerosos conflictos con los militares bolivianos, que llegaron incluso a una orden de exterminio, que solamente pudo ser evitado por intervención de los misioneros. Con razón, en la memoria histórica del pueblo queda grabado que ellos “Nos han salvado” (título de un libro de este mismo autor).

A partir del año 1934, los acontecimientos de la Guerra del Chaco transformaron esta región en parte del Chaco Paraguayo. – En la actualidad, son censados más de 15.000 indígenas Nivaclé en decenas de comunidades en los departamentos Boquerón y Presidente Hayes. Además existen 5 comunidades de esta etnia en Formosa/Argentina.

De las primeras escuelas a la Academia de la Lengua NivaCĉlÉ

Todavía durante la ocupación boliviana, los misioneros se preocuparon por abrir una escuela para los indígenas. Se destacó el padre Pablo Stahl (cuyo nombre lleva ahora una de las comunidades) con este esfuerzo, que desembocó primero en una escuela para los hijos de los oficiales bolivianos, donde hizo entrar ya algunos niños Nivaclé.

En tiempo paraguayo y sobre todo con la llegada de las primeras hermanas (1936: Franciscanas Educacionistas), se iniciaron clases en lengua Nivaclé, para las cuales habría que crearle grafía y los materiales. Fue en las décadas 80 y 90, que el padre José Seelwische pudo publicar diccionarios, gramática, libros escolares y catecismos en Nivaclé. Ya en el siglo presente, varios Congresos Lingüísticos pudieron fructificar en la primera Académica Lingüística de un pueblo indígena en al Paraguay. – Hoy en día existe una Supervisión VAP (Vicariato Apostólico del Pilcomayo), con dos decenas de escuelas indígenas (de diferentes etnias), implementando la Ley y organización de la Educación Indígena.

El tema salud

Sobre todo la presencia militar trajo enfermedades anteriormente desconocidas al mundo indígena: gripe, tuberculosis, tifus, enfermedades venéreas. Fue un gran desafío para los misioneros, sobre todo, porque entraron en un tipo de competencia con los chamanes, tradicionalmente responsables para la armonía y salud de sus comunidades, sin embargo, perdiendo su fuerza curativa frente a esta nueva realidad.

Fueron las diferentes hermanas que comenzaron con puestos de salud en las diferentes misiones. En los años 90, durante más de 10 años, se lograron encuentros entre esas enfermeras con los chamanes, con un proceso de aprendizaje mutuo valioso. – Desde hace varios años, la salud está casi completamente atendida por instituciones estatales, tomando en cuenta la Ley de Salud Indígena.

La lucha por la tierra

La Ley 904 (que fue asumida en la nueva Constitución Nacional), como las anteriormente mencionadas leyes indígenas, pudieron ser logradas por la CoNaPI (Coordinación Nacional de Pastoral indígena; anteriormente: Equipo Nacional de Misiones), en la cual el VAP siempre ha tenido un rol protagónico. Esta ley asegura la recuperación de parte de sus territorios ancestrales para las comunidades indígenas.

Así, el VAP fue el primero en todo el país en titular misiones enteras en favor de indígenas. En otros casos acompañó –y sigue acompañando– la lucha para reivindicar tierras; en algunos casos, se trata realmente de “luchas”, de años e incluso décadas, no sin enfrentamientos y amenazas. - Todas las más de 40 comunidades indígenas católicas (menos 1, que está asegurada en tierra menonita) poseen títulos de sus tierras.

La evangelización

Cuando llegaron los primeros misioneros, hace 100 años, no pudieron imaginarse una realidad como se presenta hoy. Los primeros 3 superiores, todavía “Prefectos Apostólicos”, netamente tuvieron que luchar por la sobrevivencia –no solo de los indígenas, también por la propia (3 Oblatos murieron muy jóvenes dentro de un lustro) y por la permanencia de la misión.

Cuando esta llegó a ser ya “Vicariato”, su primer obispo fue Walter Vervoort (alemán), bajo quien se amplió la misión hacia el pueblo guaraní, recién llegado desde la precordillera boliviana – en muy duras condiciones en el Chaco Paraguayo. Él logró la conformación y delimitación del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, entonces desde Puerto Elsa hasta la frontera con Bolivia (Garay)(...)

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