22 may. 2026

La obra historiográfica del doctor Alfredo Viola

Su obra sirvió para desmontar varios mitos creados en torno a la figura del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia.

Hérib Caballero Campos-Historiador

hcaballero@rec.una.py

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“La Historia es una vasta experiencia de variedades humanas, un largo encuentro entre los hombres. La vida, como la ciencia, lleva todas las de ganar si este encuentro es fraternal.”

Marc Bloch

El profesor Viola fue un maestro de alma; tenía la historia no sólo por oficio, sino por estilo de vida; a través de su pluma y de sus clases permitía a las generaciones contemporáneas encontrarse con los hombres del pasado, para comprender la evolución de la sociedad mediante dicho encuentro.

El profesor Viola siempre estuvo dispuesto a enseñar, ya sea en las conversaciones mantenidas en los pasillos de la Facultad de Filosofía o, por sobre todo, en el aula, en donde cada minuto fue de sumo provecho para conocer los detalles del pasado, con la solvencia del profesor que investiga y que sabe porque frecuentaba los archivos y los libros.

El doctor Alfredo Viola fue uno de los historiadores más prolíficos de la segunda mitad del siglo XX en el Paraguay. Su obra no sólo destacó por la cantidad de artículos científicos y libros que enriquecieron el acervo historiográfico paraguayo, sino sobre todo por la calidad de sus investigaciones, pues no sólo aportó el dato preciso y documentado, sino que además puso en contexto los hechos históricos que presentaba a la opinión especializada y al público en general.

Cabe mencionar que el doctor Viola investigó por su cuenta, como casi todas las investigaciones históricas realizadas en nuestro país, y logró escribir sus obras robándole horas al sueño, a la familia o a la distracción.

Su obra sirvió para desmontar varios mitos creados en torno a la figura del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, a cuyo Gobierno dedicó la mayor parte de sus investigaciones. Publicó las Cartas y Decretos del Dictador en cinco volúmenes. Así mismo dedicó su tesis doctoral a precisar el rol del Dictador Francia en el proceso de consolidación de la Independencia.

En los últimos años invirtió su tiempo de investigación en otros temas, como Real Patronato y Obispos del Paraguay Colonial, en tres volúmenes; Eligio Ayala 1924-1928, en tres volúmenes; y una obra pionera en el país, Cárceles y otras Penas. Época de Carlos Antonio López.

Esta obra a la que nos referiremos es relevante, por tratar un tema del que la historiografía en otros países se ha ocupado desde diversos aspectos y que en nuestro país es prácticamente ignorado.

Penas y cárceles en tiempos de Don Carlos

El libro fue publicado con apoyo del Fondec y editado por Servilibro en el año 2004.

En esta obra el insigne historiador Alfredo Viola nos muestra no sólo a los poderosos jefes de Estado, sino que, a través de los procesos judiciales, se acerca al cotidiano vivir de las personas comunes de la sociedad paraguaya a mediados del siglo XIX.

El libro proporciona datos sobre cómo el ciudadano común de una república en construcción se relacionaba con sus semejantes y con ese aparato estatal. Podemos apreciar la supervivencia del derecho castellano en el sistema judicial paraguayo; dicha supervivencia continuó hasta 1870.

Así, en el capítulo I explicaba las medidas adoptadas por los cónsules de la República Mariano Roque Alonso y Carlos A. López para la reorganización judicial, con la promulgación de un Reglamento de Policía y de un Estatuto de Justicia. Dicho Estatuto estableció un Juez Superior de Apelaciones, que se constituyó en el máximo tribunal para casos que no eran privativos del Consulado y posteriormente del Presidente de la República.

Así mismo, enumeró la serie de cargos creados para la administración de tan relevante poder del estado, que era un viejo anhelo expresado en los congresos soberanos de 1813 y 1814.

En el segundo capítulo, el tema central es la Cárcel Pública y también los aspectos administrativos vinculados a la privación de libertad de las personas. Además reveló el funcionamiento del sistema de confinamiento aplicado a lugares como Tevegó, Monte Sociedad y otros.

En el tercer capítulo, el autor nos presenta los diversos tipos de delitos que se aplicaban, así como los castigos utilizados: los azotes, el destierro y otros.

Uno de los delitos más perseguidos fue el de la vagancia. Es así que en el caso del vago Francisco Dolores Encinas, oriundo de Yaguarón, quien fue destinado al Cuartel de Caballería para ser enrolado y luego ser destinado al Fuerte del Apa Tuyá, el doctor Viola afirmó: “Carlos A. López, a su manera, y de acuerdo a la mentalidad de la época y en bien de la seguridad social, pues entonces nada bueno se esperaba de los ‘vagos y mal entretenidos’, tomó esta determinación” (2004:95).

Por último, se ocupa de la Pena de Muerte y los casos en que era aplicada, al igual que los indultos concedidos por las autoridades de la época.

Esta obra es una muestra del gran aporte del doctor Alfredo Viola a la Historiografía Paraguaya, al ocuparse de temas sobre los cuales en Francia teorizó Michel Foucault o en España, el eminente jurista Francisco Tomás y Valiente.

Al revisar la bibliografía sobre el tema, podemos darnos cuenta de que el mejor homenaje que se puede hacer a un historiador, como el profesor Viola, es proseguir la senda de la investigación en éste y otros temas del pasado paraguayo que aún permanecen ignotos.

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