19 jul 2026

La inteligencia artificial en el mercado de trabajo

La inteligencia artificial (IA) está transformando los trabajos, automatizando tareas más que reemplazando empleos

La IA está cambiando la forma en que trabajamos. Si bien el debate sobre sus efectos en el empleo suele estar dominado por pronósticos catastróficos que presagian un desempleo masivo, sus efectos podrían ser menos perversos.

Parte de esa preocupación se explica por la velocidad con que avanza esta tecnología. Sin embargo, la historia económica muestra que las instituciones, las empresas y los trabajadores suelen adaptarse lentamente.

La clave para entender esto pasa por distinguir entre tareas y empleos. Un empleo no abarca una sola tarea, sino un conjunto de tareas que una persona realiza durante su jornada laboral.

Entonces, algunos empleos estarían más expuestos que otros, porque tienen una mayor proporción de tareas que podrían automatizarse. La Organización Internacional del Trabajo estima que alrededor de uno de cada cuatro empleos presenta algún grado de exposición a la IA.

La investigación reciente sugiere que dicha tecnología sustituiría principalmente tareas, no ocupaciones completas. Entre otras cosas, la IA es eficiente para realizar actividades rutinarias, como conciliar cuentas, clasificar información o elaborar reportes a partir de datos. En cambio, las tareas que requieren criterio, análisis experto e interacción humana seguirán dependiendo en mayor medida de las personas.

Como docente observo diariamente el creciente uso de estas herramientas por parte de estudiantes y profesores. Yo mismo las utilizo para revisar trabajos y procesar datos, lo que me permite ahorrar tiempo. Ahora, su utilización plantea desafíos éticos y exige repensar la forma de evaluar los aprendizajes.

Por supuesto que la IA tiene la capacidad de automatizar más tareas y desplazar trabajadores, lo que en parte dependerá de cómo las empresas adopten esta tecnología. Lo que parece claro es que los trabajadores dedicarán menos tiempo a las tareas rutinarias y más tiempo a aquellas que requieran de su juicio, experiencia y capacidad de análisis.

Daron Acemoglu, David Autor y Simon Johnson, sostienen que la IA tiene un enorme potencial para mejorar las habilidades de los trabajadores. Su mayor oportunidad no está en reemplazarlos, sino en colaborar con ellos para que realicen tareas más complejas y asuman nuevas funciones.

Por eso será fundamental invertir en capacitación. Más que reemplazar trabajadores, la IA tiene el potencial de aumentar su productividad. Se podría decir que los trabajadores no competirían precisamente contra la IA, sino contra otros trabajadores que sepan utilizar mejor dicha herramienta.

El impacto tampoco será igual en todos los países. Un estudio del Banco Mundial muestra que la exposición es mayor en las economías avanzadas, donde existe una mayor proporción de ocupaciones administrativas y profesionales intensivas en información. En los países en desarrollo, el mayor peso del sector primario y de los servicios de baja calificación reduciría la exposición.

En Paraguay esos cambios son incipientes, pero ya comienzan a verse. Como ejemplo, en una reciente visita a industrias orientadas a la exportación observé algunas aplicaciones de IA para conciliar automáticamente facturas y agilizar procesos administrativos. Al respecto, será importante fortalecer la ciberseguridad para proteger la información.

Finalmente, el mayor impacto podría no estar en el empleo, sino en el crecimiento económico, la desigualdad y las tasas de interés (que veremos más adelante).

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