El Arzobispado recordó que la jornada no debe limitarse a una celebración anual, sino a convertirse en un compromiso permanente de las comunidades cristianas.
‘‘Es en la cotidianidad del tiempo –en la visita semanal, en la escucha paciente, en la oración compartida– donde las palabras del profeta encuentran su traducción más auténtica’’, señala el documento difundido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
Como parte de la conmemoración, se pidió facilitar la participación del mayor número posible de adultos mayores en las misas dominicales, durante las cuales se leerá el mensaje del papa León XIV. Además, se alienta a los jóvenes a visitar a los ancianos que viven solos.
‘‘La visita, signo tangible de la Iglesia en salida, es una forma de reiterar que los mayores, incluso los que están más solos, están en el centro de nuestras comunidades’’, destaca el texto.
La convocatoria también está dirigida a los ministros extraordinarios de la eucaristía, a quienes se invita a ampliar sus visitas habituales a los adultos mayores para dedicarles más tiempo de escucha y compartir con ellos el mensaje del Pontífice.
Asimismo, se anima a las familias a acercarse a los ancianos que viven solos en sus barrios o edificios, fortaleciendo los vínculos de proximidad.
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El Dicasterio valoró la colaboración entre conferencias episcopales, asociaciones y comunidades religiosas en la pastoral de los mayores, al considerar que ese trabajo conjunto permite responder con mayor eficacia los desafíos que enfrenta esta etapa de la vida y garantizar el acompañamiento que merece cada persona mayor.
Los responsables del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida expresaron su deseo de que la jornada mundial ‘‘contribuya a llevar a todos los mayores la cercanía de la Iglesia y la ternura del Señor’’, reafirmando el compromiso de promover una atención pastoral constante hacia los adultos mayores durante todo el año.