El año ya ha visto tres presidentes en el IPS. El primero está siendo investigando por un contrato de quirófanos modulares, el siguiente asumió como ministro de Salud y el nuevo titular, Derlis León, anunció que su gestión tendrá como ejes la atención a los asegurados, la transparencia y el cuidado de los recursos institucionales. Urge que prosigan las investigaciones de la corruptela en el IPS.
El hecho es que mientras siguen pasando presidentes de Consejo de Administración en el Instituto de Previsión Social, IPS, la situación no mejora, especialmente para los asegurados.
La administración del doctor Isaac Fretes duró apenas cinco meses, pero se pudo abrir una especie de caja de Pandora y fueron expuestas innumerables y graves irregularidades, múltiples denuncias públicas de compras sobredimensionadas, contratos de tercerización, escándalos por infraestructura en deplorable estado y equipos perdidos que habían costado millones, pero que luego fueron hallados abandonados e inservibles.
No obstante, este tsunami de denuncias públicas apenas generó indignación en los olvidados de siempre: Los asegurados del IPS mientras las investigaciones avanzan a paso muy lento en la Justicia. Al mismo tiempo, nada cambió en cuanto a la impunidad, que pocas dudas caben, tiene muchos cómplices por ser una rosca vil que involucra al ámbito público y privado, con una clase política acostumbrada a usar el Instituto como su caja chica.
Para los que sostienen el IPS con sus aportes, los trabajadores y trabajadoras siguen faltando medicamentos e insumos, por lo cual siguen gastando de su propio bolsillo –pese a estar pagando el seguro de salud más caro–. Y, ciertamente, que el ahora ex presidente Fretes tuvo avances en el sentido de lograr que bajara el nivel del faltante de medicamentos e insumos, lamentablemente el IPS es una máquina bien engrasada de negligencia y el problema sigue sin resolverse.
Tampoco se ha logrado solucionar otro gran problema: El agendamiento porque el servicio de atención telefónica que otorga los turnos ha sido siempre objeto de críticas por el tiempo de espera que supone para quienes llaman. Todo esto sin mencionar que el IPS sufre una gran crisis con su personal médico y enfermeras, que han estado presentando renuncias debido al bajo salario.
Precisamente el nuevo titular del Instituto conoce esta situación, pues hace unas semanas, como gerente de salud había hablado sobre el desaliento que genera la alta rotación de los médicos, puesto que muchos se forman dentro de la previsional y luego van a otras instituciones públicas o privadas motivados por la mejor paga y lo mismo sucede con los enfermeros. Había apuntado a que los bajos salarios están provocando una sangría de profesionales médicos especialistas y las ramas más afectadas son endocrinología, neurocirugía y reumatología.
Por otra parte, mientras se espera que el nuevo titular del IPS siga encontrando las huellas de la corruptela que ha hecho tanto daño a la institución, las corrija y denuncie, es muy importante que los casos denunciados sigan siendo investigados y no caigan en la impunidad, porque de ser así, pocas posibilidades habrá de que mejoren la atención y los servicios para los asegurados.
No se debe olvidar uno de los escándalos recientes, uno de los más indignantes que fue descubierto en recientemente en el IPS, los quirófanos millonarios enterrados. Y había sido precisamente el doctor Fretes quien había inspeccionado y hallado equipos de alta complejidad adquiridos por alrededor de USD 20 millones y que permanecían almacenados desde hace cuatro años, toda una cadena de errores, negligencia e irresponsabilidad.
Como la corrupción y la mala gestión, tampoco se deben normalizar las falencias del Instituto de Previsión Social, pues es la impunidad de los administradores de turno que no resuelven los más básicos reclamos como el servicio de llamadas, el faltante de medicamentos esenciales e insumos básicos para las intervenciones, los casos de negligencia que han afectado a pacientes y la desatención a pacientes por falta de equipos.
Los trabajadores del país sostienen la institución y merecen que sus aportes sean administrados responsablemente y con transparencia; los aportantes tienen derecho a recibir una atención digna en salud, y también a que las autoridades del IPS y del gobierno les aseguren la jubilación o pensión por la cual han aportado por décadas, asegurando que los recursos del IPS están protegidos y administrados con honradez.