23 sept 2026

Los jóvenes y el reto de ser protagonistas para construir un país mejor

Como en cada inicio de la primavera se renuevan los buenos deseos sobre el papel de la juventud; deseos que luego chocan contra la realidad de la situación de la población joven. Es necesario asumir que el bono demográfico no va a durar para siempre y que no se trata solo de instar a los jóvenes a que asuman el protagonismo, sino de darles las herramientas y oportunidades.

Aquel Paraguay moderno y desarrollado al que se aspiraba al parecer no ha pasado de una expresión de deseo y discurso político. La realidad indica que, por culpa de una clase política y dirigencial mediocre, se ha desperdiciado tiempo y oportunidades para invertir y aprovechar el tan mencionado bono demográfico, que difícilmente vuelva a repetirse.

Si bien, por un lado, algunos expertos afirman que la economía está comenzando a aprovechar el bono demográfico, con los resultados de la economía y el nivel del empleo, existen dentro del mismo plano otras realidades que –lamentablemente– nos hablan de un fracaso. Por eso surge la pregunta, ¿está capacitada nuestra fuerza de trabajo?

Puede que sonar agorero; sin embargo, lo avalan los más recientes resultados de las pruebas PISA, el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes.

En ciencias, alrededor del 24% de los alumnos paraguayos alcanzaron el nivel 2 de competencia o superior, cuando los países con el mejor desempeño, China, Singapur y Japón, superaron el 85%. En la evaluación de lectura, cerca del 24% de los estudiantes llegaron al nivel 2 o superior, pueden “como mínimo” identificar la idea principal en un texto de moderada extensión, en tanto que el promedio era del 69%. Y, en matemáticas, el 10% de los alumnos paraguayos se situaron en el nivel 2 de competencia frente al promedio del 65%, que indica que el joven puede representar matemáticamente situaciones como comparar la distancia entre dos rutas o convertir precios.

De acuerdo con el informe, “casi ningún estudiante en Paraguay obtuvo un rendimiento sobresaliente en matemáticas”.

Dicen los datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2025 del INE, que la población juvenil representa el 24,7% del total del país y tiene una fuerte presencia en el mercado laboral: Tres de cada cinco jóvenes realizan actividades económicas, y que G. 2.605.000 sería el ingreso promedio mensual de los ocupados de este sector.

Poco más de la mitad de los jóvenes de 15 a 24 años estudia y solo uno de cada cuatro cuenta con seguro médico; en cuanto a la brecha de la pobreza, en Caazapá, tres de cada diez jóvenes están en situación de pobreza monetaria, y en Asunción, uno de cada veinte en Asunción.

En cuanto a la diferencia territorial sobre la asistencia a instituciones de enseñanza formal, en las áreas urbanas la tasa llega al 54,7%, pero en zonas rurales se ubica en 46,7%. Lo mismo sucede con la cobertura de seguro médico que alcanza 45% en Asunción, casi uno de cada dos; mientras los niveles más bajos se registran en Caazapá, con 10,4%; Canindeyú, con 12%; y San Pedro, con 12,2%. Finalmente, en cuanto a la pobreza monetaria entre los jóvenes, mientras en Concepción es de 26,5% y Guairá 24,7%; en Central es de 8,3% y en Asunción el 5,5%.

Frente a los datos queda claro que se ha fallado en esta última década en prepararnos para aprovechar el bono y dotar de las herramientas necesarias y la capacitación de los jóvenes, eso solamente se hubiera podido lograr llevando adelante políticas públicas en salud, educación, en empleo. El Paraguay sigue siendo un país profundamente desigual y eso se hace visible en casi todos los datos.

En este inicio de la primavera, entre tantos discursos, es necesario rescatar el manifiesto de los jóvenes de la Diócesis de San Lorenzo que han pedido precisamente eso, oportunidades, sin eso, difícilmente se pueda pedir a la juventud protagonismo: “Denunciamos la inseguridad que mata, la droga que ahoga a los jóvenes en las esquinas, la trata, la marginación y esa brutal falta de empatía que deja a tantos a la deriva. Un sistema que exige perfección, pero te niega derechos como salud y educación y trabajo digno. Denunciamos la corrupción impune de una clase política que vive en otra realidad con sueldos desproporcionales dándole la espalda a un pueblo que ya no da más, mientras ellos ensanchan la grieta entre los de arriba y los de abajo”.

Sin oportunidades reales para los jóvenes, sin salud, educación y empleo digno, no se podrá construir un Paraguay mejor.

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