18 jun. 2024

Impunidad del poder narco es un peligro para la democracia

Considerado uno de los capos del narcotráfico en el Departamento de Amambay, Clemencio Gringo González, vinculado al narcotráfico y a una serie de sicariatos, fue muerto hace unos días en la ciudad de Pedro Juan Caballero. Este incidente pone de manifiesto una vez más el notorio e impune dominio de las facciones criminales en la frontera, específicamente el Departamento de Amambay. Debería ser motivo de alarma para nuestras autoridades el dominio del narcotráfico en el país, ya que supone un peligro para la democracia.

Clemencio González Giménez (64), conocido con el alias de Gringo, fue asesinado a tiros con 70 balazos de fusil y pistola. Considerado uno de los capos del narcotráfico en el Departamento de Amambay, no era un desconocido para las instituciones del Estado paraguayo. De hecho, fue detenido en 2021 y, un año después, una jueza le concedió la libertad ambulatoria.

De su biografía se conoce que nació en Horqueta, Departamento de Concepción, pero su carrera la construyó en el Departamento de Amambay, donde se habría involucrado en negocios ilícitos y se hizo un nombre como capo de la mafia en la zona de frontera; tuvo como padrino a Fahd Yamil, y luego, se habría aliado al líder del Comando Vermelho, Fernandiho Beira Mar, según los datos de los investigadores.

En el año 2004, un conductor de ómnibus protagonizó un accidente en el que falleció uno de los hermanos de Gringo González. Ese conductor posteriormente apareció muerto con más de 50 impactos de bala, ya entonces él era uno de los hombres más buscados por la Policía. Y en 2015 estuvo involucrado en un escándalo que salpicó a la Policía Nacional, por el robo de más de 250 kilos de cocaína de la sede de la Jefatura de Policía de Amambay. De hecho que las cámaras de seguridad captaron a Clemencio González ingresando al edificio y llevando personalmente las bolsas que contenían la droga. Pero fue recién en noviembre de 2021, y luego de estar varios años en la clandestinidad que fue detenido tras un allanamiento. Su prisión no duró mucho, ya que el 29 de junio de 2022, una resolución firmada por la jueza Mirna Carolina Ocampos, le concedió la libertad ambulatoria. Desde entonces, se manejaba como un ciudadano cualquiera por las calles de Pedro Juan Caballero.

Esta no es simplemente la sucinta historia de un jefe narco, es la biografía de un delincuente que era conocido por las instituciones del Estado paraguayo, y que tuvo una muerte tan impune como fue su vida. Es evidente que, pese a que él y sus actividades eran conocidos, las instituciones nunca avanzaron en la investigación.

Para el criminólogo Juan Martens, la muerte de Clemencio González tuvo que haber sido autorizada por el Primer Comando Capital (PCC), grupo que actualmente domina en Pedro Juan Caballero. “Es otra muestra de que el crimen organizado es más eficiente en la resolución de conflictos que el Estado, juzgaron y decretaron, o sea sentenciaron a muerte a Gringo y cumplieron”, explicó. Martens descarta sin embargo que se trate de una guerra entre facciones criminales, y opta por otra explicación, dice que sería “la aplicación de la ley del crimen”, que, según el experto, se refiere a que “el que falla y no logra levantar su error, en la mayoría de los casos, deuda, paga con su vida”.

El detalle importante y que no podemos perder de vista en esta historia es que una extensa y exitosa carrera como la que construyó Gringo no hubiera sido posible sin conexiones con referentes policiales y políticos. Recordemos que una de las puertas de entrada del dinero y la influencia narco en la política paraguaya ha sido, sin lugar a dudas, el Partido Colorado, aunque también ha habido delincuentes involucrados a otros partidos, pero aquellos nunca tuvieron tan significativa presencia en dicho ámbito.

En el Paraguay solamente se podrá combatir la corruptela si se construye una sólida institucionalidad, pues con instituciones débiles seguiremos viviendo en un Estado frágil y ocupado por el narcotráfico y el crimen organizado.

La corrupción, la injerencia en nuestra política y la complicidad con la delincuencia socavan las bases de nuestro sistema democrático.

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