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Hombre mantiene a su familia con venta de menudencias

Óscar Bustamante, de Santísima Trinidad, Itapúa, se dedica a la venta de menudencias desde hace seis años, luego de mucho tiempo de haber buscado trabajo sin éxito. El hombre contó que con esta actividad logra dar de comer a su familia y también mandar a la escuela a sus hijos.

Muchas personas que buscan un trabajo seguro en las empresas o un puesto laboral en cualquier lugar lícito, logran su objetivo y se desempeñan en sus funciones de la mejor manera posible para ganarse el pan diario para su familia o desarrollarse y proyectarse en la vida.

Pero también, son numerosos los que deambulan con sus carpetas bajo el brazo tratando de conseguir ese ansiado trabajo, pero no logran su objetivo.

Algunos quedan cruzados de brazos por la frustración de no conseguir esa anhelada ocupación, pero otros se rebuscan en algún quehacer para ganarse la vida digna y honestamente.

En ese sentido, se observan en las calles de Colonias Unidas, Departamento de Itapúa, a personas con canastos colgados de sus brazos ofreciendo y vendiendo de todo, ya sean empanadas, chipas, hierbas medicinales para el tereré o el mate, naranja, mandarina, entre otros productos, que son requeridos por la gente.

En otros casos, existen quienes se presentan en los domicilios de las personas y ofrecen sus servicios de arreglo de jardines, carpida de patios, entre otros, que también son precisados por la ciudadanía.

El caso de Óscar Bustamante, quien vive en Santísima Trinidad, a 6 kilómetros de Hohenau, todos los días recorre las calles de las Colonias Unidas vendiendo menudencias vacunas, bastante requeridas por la gente, sobre todo en esta temporada de bajas temperaturas.

Su producto también es requerido por numerosas familias que no tienen mucho poder adquisitivo para alimentarse de otros alimentos que son más costosos.

A Bustamante le proporcionan las achuras los carniceros de la zona y él, en un motocarro totalmente preparado, sale a venderlas a las poblaciones de Trinidad, Hohenau, Obligado y Bella Vista, que están todas cercas entre sí.

El churero sale temprano, casi de madrugada aún, a recoger las menudencias en el matadero central de Trinidad o en las fincas de carniceros y, tras limpiarlas como corresponde, sale a vender.

Consultado, respondió que tiene determinada clientela formada, pero que igual cada día vende de manera ambulante a quienes encuentra en las calles.

Tiene un parlante portátil en la parte posterior de su vehículo que promociona con su propia voz la mercadería que está vendiendo.

Bustamante comentó que antes de dedicarse a esta tarea buscó trabajo en muchos lugares, pero que no pudo acceder a ninguno y ante la necesidad de conseguir el pan diario para su familia, optó por la venta de las menudencias.

"A veces los domingos no salgo, pero cuando hay necesidad también hago mi recorrido, al menos durante las horas de la mañana”, contó.

Su motocarro fue preparado especialmente para la tarea que está realizando desde hace 6 años con muy buenos resultados, según dijo.

Tiene una cúpula con puertas y unas cajas hechas de materiales para mantener la frescura de las menudencias. En la actualidad, realiza sus recorridos cumpliendo con el protocolo exigido por las medidas sanitarias contra el coronavirus (Covid-19).

“Me va bien gracias a Dios, hay días que se gana más y días en los que solo salvo el costo de las menudencias, pero no me puedo quejar, porque mediante esta actividad le estoy dando de comer a mi familia y no solo eso, sino que también les hago estudiar a mis hijos”, remarcó.

El hombre dijo que durante todo el año se dedica a la venta de menudencias, pero que en la temporada otoño invernal es donde más demanda tiene.

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