La mañana de este 25 de diciembre amaneció más brillante en el Hospital Distrital de Minga Guazú, gracias a la magia de un Papá Noel muy especial. No era un personaje de ficción, sino el voluntario ingeniero René Rejala, quien, junto a otros voluntarios del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, K 122, llevó juguetes y golosinas a los niños y niñas internados, arrancando sonrisas y momentos de alegría en un día tan señalado.
“La idea surgió del grupo de guardia del día 24, cuando nos propusimos comprar juguetes y algunas golosinas para los niños que se encuentran en el centro de salud”, relató Rejala, quien con entusiasmo se enfundó el traje rojo gracias a la colaboración de unos amigos.
Con la ayuda de los demás voluntarios, adquirieron los juguetes y planificaron una ruta que incluyó tanto el hospital como la plaza del kilómetro 16 y distintas vías públicas, para asegurarse de que ningún niño quedara sin recibir su regalo.
“Es un gesto para alegrar el día de los niños del hospital, como así también entregamos en la plaza y vía pública a los niños”, agregó.
La logística no habría sido posible sin el respaldo del cuartel, que puso a disposición los móviles para trasladar a los voluntarios y los presentes. Entre risas, abrazos y un contagioso espíritu navideño, la comunidad pudo sentir de cerca el valor de la solidaridad y el compromiso de quienes dedican su tiempo a ayudar a los demás.
“Es la primera vez este año, la idea es hacerlo todo el año y volver una costumbre, porque ver la emoción de los niños no tiene precio”, comentó Rejala.
Recordó que, aunque los bomberos voluntarios ya organizan actividades como el Día del Niño, esta Navidad marcó “la primera de muchas entregas con Papa Noel”.
Entre carcajadas infantiles y miradas iluminadas, la jornada del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, K 122 de Minga Guazú, le dio la verdadera magia de la Navidad con pequeños gestos de generosidad que lograron despertar la alegría de niños y niñas de la comunidad.