HOHENAU
Cuando tu lugar te hace feliz se convierte en tu segundo hogar. Esa, quizá, sea la frase de cabecera de Yoni González González, quien hace casi dos décadas se dedica a cuidar el cementerio central de la ciudad de Hohenau, Itapúa. Su papel principal es mantener limpio el camposanto y en los entierros se encarga de guiar a los familiares del fallecido al lugar exacto para cavar la tierra o construir el panteón. Además tiene su faceta de coaching cuando –en no pocas ocasiones– trata de dar consuelo a los deudos en los momentos difíciles de la sepultura.
El hombre no es un obrero más. Con respeto a todos los trabajadores, que ayer celebraron su día, vale la pena contar la historia de Yoni, nacido hace 50 años en Coronel Oviedo, capital del Departamento de Caaguazú. Vive desde hace más de 20 años en Hohenau, donde formó familia, con su esposa y 2 hijos.
Valores. Desde muy niño –dijo– sus padres le inculcaron el trabajo, realizando diversas tareas. Más adelante, en su juventud, ingresó a la Academia de Policía, de donde egresó como suboficial. Prestó servicio como uniformado durante 10 años en su ciudad natal y en otros puntos del país, pero después renunció.
“A pesar de estar 10 años trabajando como policía, me di cuenta que no era mi vocación y renuncié”, comentó.
La parte destacada de su historia personal tiene que ver con su trabajo, que viene realizando desde hace 17 años. Es el encargado del cementerio central de Hohenau, es su segunda casa, y su pasión.
“Tengo un horario que cumplo, lo normal como rige en la ley laboral; sin embargo estoy atento las 24 horas, porque en varias oportunidades hay que mostrar el sitio del entierro de noche o de madrugada porque se tiene que terminar la construcción de la pileta o la fosa en un determinado periodo antes del sepelio”, señaló al aclarar que su papel allí no es el de “sepulturero” –como quizá algunos crean– sino la de encargado general del cementerio.
González es muy conocido en la ciudad, tanto por su tarea en el cementerio, como por su calidad humana. Destacó que en la vida real un trabajador del cementerio o un obrero de la construcción, a pesar de ser juzgado inicialmente por su apariencia, termina formando una historia de amor, de familiaridad y de consuelo en ocasiones, demostrando que la profesión no define el valor de una persona.
“Yo destaco la calidad humana que debe tener cualquier trabajador, en mi caso aún más, porque estoy en un trabajo donde hay muchas emociones y dolor, porque enterrar a un ser querido depara esos sentimientos. Entonces, las experiencias de estos 17 años en esta tarea me demuestran que es un llamado especial que ofrece claridad sobre mi propósito en la vida”, aseguró.
El hombre respeta que cada 1 de mayo, las centrales sindicales exijan reajuste salarial y mejores condiciones de trabajo para los obreros, . “Eso está muy bien, pero lo mío es hacer de la mejor forma el oficio de atender y cuidar el camposanto, un rol encomendado por la Municipalidad””. Los obreros son la fuerza fundamental de la sociedad y sobre el punto Yoni reflexiona. “Los obreros son un eslabón muy importante en la sociedad, pero también hay que destacar que sin capital no hay trabajo, por lo tanto también valoremos las inversiones”.
- “Yo destaco la calidad humana que debe tener cualquier trabajador, en mi caso aún más, porque estoy en un trabajo donde hay muchas emociones y dolor”. Yoni González González