El objetivo de la manifestación, como indicó Alonso, es obtener los fondos necesarios para que la asociación pueda operar y cumplir con sus obligaciones.
“Nosotros necesitamos cobrar para pagarles a las entidades financieras y las que son nuestros proveedores: supermercados, farmacias, seguros, compromisos con el banco”, detalló.
Resaltó la gravedad de la situación, describiendo que los socios “tienen en cama a familiares de avanzada edad o a sus mismos padres” y a veces desde la asociación ya no tienen “ni siquiera para orden de supermercado para tratar de paliar” la situación.
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El representante contó que la deuda con Afuma se acumula desde julio y que actualmente existen deudas de entes descentralizados que alcanzan aproximadamente G. 1.000 millones. Las obligaciones fuera de la central datan de meses anteriores.
“En la Terminal se debe desde el mes de junio; en el Centro Paraguayo-Japonés, desde mayo, y en el Policlínico Municipal, desde febrero”, precisó.
A pesar de que existía un compromiso previo de la administración de Luis Bello para saldar la deuda, Alonso afirmó que hasta ahora no hubo ninguna propuesta que se hiciera efectiva. Señaló que para seguir operando, les urge por lo menos la cancelación del mes de julio y el monto adeudado a los entes descentralizados.
Como gremio, Afuma está en contra de los mecanismos financieros propuestos por los administradores, como la compra de deuda a través de un banco, ya que esto generaría altísimas sumas en comisiones y gastos administrativos.
“El director de Administración y Finanzas (Hugo Martínez) había propuesto la compra de deuda a través de un banco, pero ese es un mecanismo que va a costar muchísimo dinero porque el banco va a volver a pedir una comisión y eso va a generar muchísimo dinero. Entonces, descartamos, hay que hacer una asamblea general y compromiso de pago de vuelta”, observó Alonso.
La manifestación de los agremiados de Afuma se realizó al mismo tiempo en que un grupo de jubilados municipales protestaba por la falta de pago de sus haberes.
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Consultado sobre esta situación, Alonso criticó la corrupción de la Caja de Jubilaciones, recordando que fue saqueada por los directores. “Por culpa de estos bandidos (los administradores), quebró la Caja, no porque no se transfiriera el aporte”, aseveró.
"¿Cómo vamos a jubilarnos si ahora nuestro aporte se va todo al salario de los jubilados?”, cuestionó, aludiendo a la propuesta del ex interventor Carlos Pereira, de jubilar a 423 funcionarios para generar a la Comuna un ahorro de G. 2.420 millones.
Alonso sugirió que una alternativa para hacer efectivo este ahorro podría ser en primer lugar despedir a los funcionarios que cuentan con apoyos políticos y se sienten con la libertad de presentarse, marcar su entrada y retirarse impunemente.