27 ago 2026

Estados Unidos, alianzas y disuasión creíble

La decisión del presidente Donald Trump de reducir los ejercicios militares conjuntos anuales Escudo de la Libertad con Corea del Sur, junto con la cancelación por parte del Cuerpo de Marines estadounidense del ejercicio anfibio anual Dragones Gemelos, suscita interrogantes sobre la preparación militar, la disuasión y la credibilidad de la alianza entre Washington y Seúl. Trump explicó la reducción de Freedom Shield con argumentos respecto a su elevado costo y su carácter potencialmente provocador hacia Corea del Norte. Al mismo tiempo, los marines estadounidenses comunicaron a sus homólogos surcoreanos que las limitaciones de fuerzas relacionadas con los compromisos militares de Estados Unidos en Oriente Medio impedían por completo su participación en Dragones Gemelos.

Desde la perspectiva realista de las relaciones internacionales, las alianzas son instrumentos mediante los cuales los Estados incrementan su seguridad frente a amenazas externas dentro de un sistema internacional anárquico. En este sentido, la alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur debe valorarse principalmente por su capacidad para mantener un equilibrio de poder favorable y disuadir una posible agresión norcoreana. La presencia de fuerzas estadounidenses constituye un elemento central de esta disuasión, pero su eficacia depende también de que ambos ejércitos puedan operar coordinadamente durante una crisis.

Los ejercicios militares se concentran en un hipotético conflicto real. Escudo de la Libertad permite entrenar estructuras de mando, comunicaciones, logística y operaciones combinadas frente a posibles amenazas. Dragones Gemelos, por su parte, desarrolla capacidades anfibias que requieren una elevada coordinación entre fuerzas terrestres, navales y aéreas. La reducción o cancelación ocasional de estos ejercicios no implica necesariamente una pérdida inmediata de capacidad militar, ya que Estados Unidos y Corea del Sur poseen décadas de cooperación, planes operacionales conjuntos y fuerzas altamente desarrolladas. Sin embargo, cancelaciones reiteradas pueden deteriorar gradualmente la interoperabilidad y la preparación operacional en caso de un conflicto verdadero.

El realismo también enfatiza que la disuasión depende tanto de las capacidades materiales como de la credibilidad estratégica. No basta con poseer fuerzas militares superiores: el adversario debe creer que esas capacidades pueden ser empleadas eficazmente y que los aliados están dispuestos a actuar conjuntamente. Una disminución sostenida de los ejercicios podría transmitir a Corea del Norte una señal de menor preparación o compromiso estadounidense. Al mismo tiempo, Corea del Sur podría comenzar a cuestionar la confiabilidad de Washington si decisiones importantes relacionadas con la defensa conjunta se adoptan unilateralmente o sin suficiente coordinación.

Por ende, existe un dilema entre reducir tensiones diplomáticas y preservar una postura militar creíble. Limitar determinados ejercicios puede disminuir temporalmente las percepciones de amenaza de Pyongyang y facilitar negociaciones. Sin embargo, desde una interpretación realista, la diplomacia resulta más efectiva cuando está respaldada por capacidades militares combinadas con mensaje claro respecto a la intención de activar una alianza en caso de conflicto.

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