Un chico de 14 años sufrió un accidente de tránsito el pasado lunes, tras la salida (12:40) de su colegio ubicado en el barrio Cañada del Ybyray de Asunción. Cuando cruzaba la avenida Santísimo Sacramento, a la altura de la calle Teniente Araújo Miño, un automóvil Toyota Ractis impactó de lleno en el adolescente, que terminó tendido en el pavimento.
El chico fue derivado al Instituto de Previsión Social (IPS), donde permanece internado en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica, a causa de un traumatismo craneoencefálico. Según contó su papá en charla con NPY, “está intubado, sedado, y es un milagro que esté con vida”.
El padre comentó que otro de sus hijos fue el miércoles al lugar del accidente para medir la distancia entre el lugar del impacto y donde el chico quedó tendido. “Fueron 22 metros, eso no es con una velocidad prudencial que ocurrió”, dijo.
Contó además que el próximo jueves su hijo cumplirá 15 años y que le estaban preparando una fiestita a su pedido, ya que “quería festejar con sus compañeros más que nada”.
“Es un niño excelente, forma parte del coro de la iglesia de Trinidad. Representando a su colegio, justamente el viernes ganó una competencia de canto y ya tiene varios torneos ganados”, contó con orgullo.
El hombre no quiso dejar de valorar el trabajo de los profesionales del IPS diciendo que allí “no existen médicos, sino que existen ángeles vestidos de blanco”. “Lo que yo he visto, me dejó con la boca abierta. La celeridad que le dieron, el tratamiento… Nunca vi menos de seis médicos alrededor de la camilla de mi hijo y lo único que tengo son palabras de agradecimiento. Por lo que viví y cómo se portaron, son ángeles vestidos de blanco”, destacó.
Consultado sobre el conductor del vehículo protagonista del accidente, el padre señaló que lo llamó al momento del accidente o minutos después, pero que él se encontraba en Urgencias, “preocupado más que nada por que mi hijo siga con vida”.
“Me llamó dos o tres veces. Yo le dije que no era momento para hablar. Lo único que le pregunté fue qué lo que pasó, y me dijo otra cosa, que después en las imágenes pude percatarme de que no era verdad lo que me estaba diciendo”, señaló.
Agregó que el conductor le manifestó que quería presentarse en el hospital, pero que él mismo le dijo que no, “que no era el momento, porque la verdad que allá en IPS es de público conocimiento la falta de insumos, pero no la calidad de profesionales. Entonces uno tiene que andar corriendo”, acotó.
Dio un mensaje a los padres
“Yo les insto a todos los padres que tienen una institución cerca de una avenida importante a que se manifiesten con anticipación. Lo que estoy pasando yo no le deseo a ningún padre. Hagan lo que tengan que hacer para exigir a estas autoridades, que así como sacan rápido ventas de asfaltos, aumentos de salarios propios, que con esa misma celeridad tomen lo que es la seguridad de nuestros chicos”, expresó.
“Así como aquí se solicitó a la Municipalidad en su momento que se coloquen reductores y se haga algo para evitar que ocurra algo, quiero instar a los padres que frente a sus colegios hagan las manifestaciones que tengan que hacer”, insistió.
La versión del conductor
Alberto Zarza es el conductor implicado en el percance y brindó su versión, también a NPY, asegurando que no vio al chico cuando cruzaba por la franja peatonal, ya que supuestamente existía un punto ciego, un vehículo blanco que salía de la calle Miño.
“Yo no vi nada en mi frente, sinceramente. Vi nomás que algo corría. Yo crucé porque tenía preferencial. Yo estaba en el carril izquierdo”, comentó sobre su visión antes del impacto.
“No le vi, sinceramente. Entre el auto y el motocarro, el muchacho cruza. Es un punto ciego, que es el auto que le tapaba a los dos, a mí y al niño, un auto blanco que estaba saliendo de la calle”, comentó.
Aseguró además que no conducía muy rápido y que cree que el chico tampoco lo vio al cruzar. “Ni a 60 (km/h) iba”, expresó.
Zarza sostuvo que tras el accidente, llamó desesperado al 911, esperó que llegue la ambulancia (que tardó unos 15 a 20 minutos), ayudó a los paramédicos con la camilla, pero que no fue hasta el IPS, ya que uno de los agentes intervinientes de la Policía Nacional le dijo que debía tomarle los datos. Posteriormente, fue trasladado a la comisaría, en calidad de demorado.
Un amigo suyo, que también es padre de un alumno en el mismo colegio, fue en su representación hasta el IPS para ponerse a disposición y estuvo con el papá, según comentó.
“Me hicieron los trámites de rigor y, una vez que pude, le llamé yo al papá, me dijo que obviamente estaba mal (el niño). A la noche, cuando salí (de la comisaría), cerca de las 20:00, le llamé otra vez al papá que me comentó que acababa de salir de cirugía. Yo le dije ‘avisame, por favor, estamos orando por tu hijo’. Yo, como papá, siento muchísimo. No quiero ni imaginarme lo que debe ser para la familia”, mencionó.
Explicó que el padre del chico le dijo expresamente que prefería que no se acercara al hospital y que tras conversar con él el martes por última vez, le bloqueó el teléfono.
“Me siento pésimo. Emocionalmente es duro para mí. Sinceramente estoy mal. Pero no me quiero ni imaginar lo que debe ser para la familia, porque como papá sé lo difícil que es”, concluyó el conductor.