En la comunidad indígena Yakye Axa, del Pueblo Enxet, del Departamento de Presidente Hayes, solo tienen atención médica básica tres días de la semana (de lunes a miércoles), por lo que si se enferman un jueves o el fin de semana, por ejemplo, no tendrán quien los cure.
La lideresa comunitaria Verónica Fernández denunció que el consultorio ambulatorio local, pese a contar con personal, solo funciona de lunes a miércoles, de 07:00 a 19:00. La razón no es la falta de profesionales, sino limitaciones presupuestarias que restringen el contrato de la licenciada en Enfermería, encargada del servicio.
“Desde el jueves hasta el domingo, la comunidad queda totalmente desprotegida ante cualquier emergencia”, señaló Fernández.
La situación se agrava debido a que el puesto de salud no cuenta con capacidad de internación. Ante cuadros graves, los pacientes deben ser trasladados hasta la ciudad de Concepción, a varios kilómetros de distancia por la ruta Pozo Colorado.
El traslado, sin embargo, está lejos de ser una solución rápida, ya que los caminos en mal estado, sumados a la distancia, convierten cada derivación en una carrera contrarreloj que puede poner en riesgo la vida de los pacientes. “Salir de la comunidad puede llevar horas. No siempre hay condiciones para trasladar a alguien enfermo, menos en situaciones urgentes”, explican los nativos.
La problemática sanitaria en Yakye Axa no es nueva, se inscribe en un contexto más amplio de incumplimientos por parte del Estado paraguayo, a más de dos décadas de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el caso Yakye Axa vs. Paraguay. AM