Una reciente ponencia centrada en la transición demográfica que ya es crítica y acelerada en el país ubica al llamado bono demográfico (tiempo en que las personas en edad de trabajar superan a la población dependiente) en una encrucijada frente a la cual las políticas públicas deben redefinir sus fines y propósitos.
Claudina Zavattiero, especialista en programas de datos y dinámicas de población en la oficina regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA (Argentina), describió el fenómeno en términos de inteligencia demográfica para anticipar el futuro del trabajo y la sostenibilidad.
La especialista mencionó que Paraguay atraviesa una transición demográfica crítica y acelerada: El bono demográfico –que podría impulsar crecimiento económico y desarrollo acelerado– está cerrándose, mientras el envejecimiento poblacional avanza más rápido de lo previsto, según explicó.
Zavattiero centró su exposición en el anhelo de construir un Paraguay más competitivo, productivo y sostenible, pero que para ello es necesario entender los cambios. En Paraguay habrá menos niños y más adultos mayores, según aseguró; con lo que cambia la demanda de productos y servicios; mientras que una empresa no debe invertir igual en un país joven que en uno envejecido.
ENVEJECIMIENTO ACELERADO
Al tiempo de mencionar que envejecemos más rápidamente de lo que se esperaba, comparó el periodo temporal que llevó a otras sociedades al envejecimiento de su población con la del Paraguay actual, indicando que América Latina y el Caribe están teniendo el envejecimiento más acelerado del mundo.
Por ejemplo, a Francia le llevó 145 años envejecer (es decir que su población de adultos mayores comenzó a tener más peso que los niños y jóvenes); a Estados Unidos 75 años y a Paraguay le llevará solo 30 años, hasta 2045, según previsiones.
CONDICIONES DE VIDA
Debemos recordar también que, luego del último Censo Nacional de Población y Vivienda del 2022, los datos arrojaron correcciones en torno a la cantidad de habitantes del país y sus condiciones de vida con más detalles.
Así, a criterio de Robert Cano, especialista en temas demográficos, en 2024/2025 se actualizaron las proyecciones: Antes se creía que el bono demográfico en nuestro país culminaría en 2050, pero con los nuevos insumos se puede asegurar un adelanto del fenómeno y ubicar el año 2035 como tope para que empiece a consolidarse la mayor proporción de adultos mayores frente a la cantidad de niños, niñas y jóvenes.
Los desafíos se multiplican y agigantan frente a las tímidas respuestas del Estado.
Las demandas se están consolidando, principalmente en lo que respecta a la dinámica del mercado laboral, la informalidad, la falta de capacitación de los jóvenes para enfrentar el biorritmo propio del sistema actual, amén de la falta de cobertura del seguro social y de jubilación para quienes están activos (de una fuerza laboral de 3,4 millones de personas, solo 900 mil son cotizantes activos al Instituto de Previsión Social y existen menos de 90 mil entre quienes gozan de una jubilación).
La prioridad se ubica en los extremos, es decir, por un lado, la respuesta estatal para que la actual generación de niños, niñas y adolescentes tengan herramientas para desempeñarse con altura en el mercado laboral que les espera; y por otro la franja de adultos mayores que crecerá aceleradamente y necesitará de los cuidados lógicos, ya que la esperanza de vida también se está alargando y el sistema de salud adolece de respuestas acordes ante esta encrucijada.
Frente lo que se viene, la percepción es que seguirá la falta de atención hacia tales estamentos, ya que la demanda social crece, pero los recursos no se direccionan de manera correcta para apostar por un futuro de mayor competitividad y que sea sostenible.