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Con una catedral metropolitana llena de seminaristas, sacerdotes y otros religiosos no laicos, Cuquejo llamó a los seguidores de la iglesia a despojarse de las cosas materiales y de “los afectos desordenados”. Esto último fue interpretado por algunos presentes como una alusión al escándalo que envuelve a Lugo denunciado este miércoles por filiación de un niño de 2 años.
El presidente estuvo ausente de la celebración, pese a haber sido obispo católico hasta hace poco más de un año atrás.
“Es necesario pasar por los sufrimientos propios de la condición humana y aceptar el vaciamiento, el despojo al apego a las cosas materiales y a los afectos desordenados”, expresó el arzobispo.
Insistió en la “fuerza destructiva del pecado” y aludió a aquellos que relativizan la misión pastoral haciéndola “una función más y no una expresión de la entrega total de esa función sacerdotal que nos compromete”.
Cuquejo criticó en varios pasajes a quienes una vez optada por una tarea de compromiso religioso luego la abandonan.