28 jun. 2026

El Sol no sale para todos por igual

En la mitología guaraní, Kuarahy es sinónimo de vida y es explicada en una fascinante historia que describe experiencias profundamente humanas.

La adoración al Sol trasciende culturas. Antes de la electricidad y de los relojes modernos, las personas organizaban su vida siguiendo el amanecer y el atardecer guiándose por la luz solar y en muchas comunidades rurales paraguayas esa lógica permanece intacta.

Después del mate o cocido, los productores salen muy temprano hacia el kokue, dependen de la luz natural también sus actividades comunitarias. Este horario “de verano” también está afectando a sus hijos y más aún en invierno, porque amanece con temperaturas muy bajas y en el mejor de los casos, los estudiantes deben movilizarse en motocicletas.

Los niños y niñas están faltando a clases y Asunción no se entera. En un país donde el debate sobre el horario se redujo a la conveniencia de tener más luz al final de la tarde, vale la pena preguntarse qué significa realmente el Sol para quienes viven y trabajan fuera de las ciudades.

La respuesta trasciende los argumentos de una “encuesta en el Club Sajonia”, como había dicho la senadora Lizarella Valiente o del capricho del presidente del Congreso, Bachi Núñez, quien ni siquiera contempla la posibilidad de rever su postura.

Más allá de la comodidad urbana, el amanecer es un derecho vinculado a la salud, al trabajo digno, a la identidad cultural y a la igualdad. Pero el argumento de la seguridad cobró notoriedad al momento de la modificación del horario, pues “sería más seguro” para estudiantes, trabajadores y trabajadoras volver a sus casas cuando aún el Sol ilumine sus pasos. ¿Acaso no deberíamos sentirnos seguros las 24 horas?

Esta justificación ni siquiera es válida en zonas urbanas, donde niños, adolescentes y mujeres, que formante parte del grupo más vulnerable, siguen desplazándose a oscuras siendo las 7:00. Se puede notar así que los senadores responden más a cuestiones de clase.

Sobre esta situación había advertido en incontables ocasiones la senadora disidente Blanca Ovelar, apoyada por la oposición e ignorada por sus correligionarios oficialistas. Nada pudo hacer para revertir la decisión y la realidad ahora vuelve a golpear la puerta.

La iniciativa fue recuperada en la Cámara de Diputados de la mano del disidente Édgar Olmedo, donde se reabre el debate para volver a los husos horarios de verano y de invierno, pero todo será en vano si los senadores se mantienen reacios.

El Sol sale para todos, pero no todos somos iguales, vivimos en diferentes situaciones socioeconómicas, políticas y geográficas. Las políticas públicas son justamente para corregir aquellas desigualdades que nadie escoge para enfrentar el día a día.

Más contenido de esta sección