08 ago 2026

El picudo rojo arrasa palmeras en Uruguay y alarma a Brasil y Argentina

Una centenaria palmera se desploma en Uruguay y entre sus hojas resecas emerge el picudo rojo, un pequeño escarabajo que es sinónimo de destrucción y amenaza a los grandes palmares del este del país.

Uruguay escarabajo picudo

An adult red palm weevil and a larva are pictured at Puerto del Buceo in Montevideo on July 30, 2025. The red palm weevil, a small beetle and a latent threat to iconic palm groves in the east of the country, has led to thousands of specimens being removed in a race against time to prevent a catastrophe. At the same time, alarm bells are ringing in neighbouring Argentina and Brazil, which are still free of this pest. (Photo by Santiago MAZZAROVICH / AFP)

Foto: Santiago Mazzarovich/AFP.

Al igual que esta palmera en una plaza de Soca, a unos 60 kilómetros de Montevideo, Uruguay, miles de ejemplares son retirados en una carrera contrarreloj para evitar una catástrofe.

“En América del Sur no hay ningún (otro) país que haya registrado la presencia de picudo rojo. Brasil y Argentina están con todas las alertas”, dice a AFP Carola Negrone, agrónoma en gestión ambiental del gobierno del departamento de Canelones, que rodea a la capital.

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Negrone fue quien detectó al insecto (Rhynchophorus ferrugineus) en 2022 en Canelones. Originario de Asia, con hasta cinco centímetros y rojizo, el gorgojo deposita huevos que se convierten en larvas que atacan a las palmeras.
A diferencia de otras plagas son gregarios, lo que los hace más peligrosos.
“Estamos en una situación incontrolable, la plaga se ha expandido mucho, ya está en ocho departamentos” del país, afirma Gastón Colominas, también agrónomo y productor de palmeras.

¿Uruguay sin palmeras?

La temperatura es clave para el ritmo de proliferación de la plaga, más activa por encima de los 15ºC.
“Está comprobado científicamente” que el aumento de las temperaturas “favorece a que las plagas exóticas como esta y como otras más proliferen”, apunta Negrone.

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El avance de la plaga es evidente en lugares emblemáticos como la Rambla de Montevideo, extensa costanera que bordea la costa del Río de la Plata, donde varias palmeras cambiaron el verde de sus copas por un marrón que anticipa su muerte.
El picudo rojo ataca con gran voracidad a las Phoenix canariensis, una especie originaria de Canarias, pero también dio muestras de que puede afectar ejemplares nativos como las butiáceas y pindó, alerta Negrone.

La pregunta es: ¿Uruguay se puede quedar sin palmeras? “No lo creo, deberían poderlo controlar”, comenta a la AFP Gabriela Corbo, una empleada administrativa de 56 años sentada en la Plaza Independencia, frente a la sede del Gobierno nacional y que alberga a decenas de palmeras.
Más pesimista, Luciano García califica la situación de “espantosa”. Este jubilado de 66 años considera que “las siguientes generaciones se van a tener que acostumbrar a que no vamos a tener palmeras”.

Evitar una catástrofe

A nivel nacional, un Comité de Especies Exóticas Invasoras trabaja dentro del Ministerio de Ambiente en un protocolo único para manejar la plaga. Pero, por el momento, “lo que se está haciendo es a nivel individual, a base de intendencias y privados”, explica Colominas.
Los tratamientos y las extracciones de las palmeras afectadas son costosos.
“La endoterapia es nuestro principal aliado”, dice Andrés Vernengo, titular de la empresa ProArbol, mientras inyecta productos fitosanitarios en una palmera para cortar el ciclo reproductivo de la plaga.

También se utilizan duchas foliales, control biológico y trampas, porque al picudo rojo “no se lo puede combatir con una sola arma”, alerta Martín Barindelli, director de Espacios Públicos de la Intendencia de Canelones.

Cada palmera tratada tiene un costo anual de unos USD 118, estima Barindelli. “Es una enfermedad crónica, que va a tener que costearse y pensarse de aquí a futuro”, agrega.

Las islas Canarias en España son un ejemplo a seguir. Allí se implementó con éxito un férreo plan de control y erradicación de la plaga.

El Gobierno uruguayo debe resolver qué hacer con las palmeras en predios privados y se le abre además un panorama complejo en el este del país.

En la frontera con Brasil, la amenaza acecha a los Palmares de Rocha, un ecosistema único repleto de la especie butiá (Butia odorata) que pertenece a la biósfera Bañados del Este, declarada Patrimonio de la Unesco desde 1976.
Como medida preventiva, la Intendencia de Rocha prohibió en junio el ingreso de palmeras.

Los vecinos vigilan

El picudo rojo, también presente en México, es seguido de cerca por las autoridades argentinas y brasileñas. Consultada por la AFP en agosto, la autoridad fitosanitaria Argentina (Senasa) afirmó que el insecto no estaba presente en su territorio.

Lo mismo en Brasil, donde por el momento “está ausente”, según el Ministerio de Agricultura, que cita una publicación de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa ).

Fuente: Giovanna Fleitas/AFP.

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