El operativo militar se denominó “determinación absoluta” y es el recordatorio por parte del Imperio norteamericano a todas las repúblicas al Sur del Río Bravo hasta Tierra del Fuego en el Sur, de que todas esas naciones conjuntas siguen siendo su “patio trasero”, tal como pregonaba la Doctrina Monroe.
No es solo eso, sino los especialistas de la geopolítica sitúan este hecho como una acción de la que además podrían valerse otras como es el caso de las potencias rusa y china, de los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping, respectivamente.
¿Cómo es esto? Pues sencillo, así como EEUU hoy ya a cara descubierta a través de sus principales reivindican el petróleo venezolano como uno de los primeros y más preciados botines al que buscan acceso tras la caída de Maduro, así también violando la soberanía de sus vecinos, Rusia podría incrementar su a-cción sobre Ucrania, con que lleva años de guerra y China, finalmente, busque anexionar a Taiwán sin que la comunidad internacional, conmocionada aún por el caso Venezuela, reaccione decididamente. Al final, todo podría definirse en favor de las potencias bajo el criterio de los hechos consumados, pues, finalmente, qué otros países o bloques podrían oponérseles a las tres potencias que cuentan con arsenal nuclear y, además, tienen voto a veto en el Consejo de las Naciones Unidas.
Sumisión absoluta. Nuestro país a través del presidente de la República, Santiago Peña, lejos de tomar una posición prudente tras la captura de Venezuela, mostró el alineamiento al gobierno de Donald Trump. No obstante, su discurso ambivalente también demostró de cierta manera que el régimen de Maduro no le era del todo antipático al cartismo porque de hecho durante el gobierno de Horacio Cartes ingresó Venezuela al Mercosur.
Peña indicó en la red social X que su Gobierno mostró un “compromiso innegociable con la democracia, el Estado de derecho y la vigencia plena de los derechos humanos en Venezuela”.
Además, aseguró, que alertaron “hace tiempo sobre la situación insostenible del régimen ilegítimo, rapaz y dictatorial de Nicolás Maduro”, que, según dijo, causó “tanto daño” al pueblo venezolano.
“Su caída solo puede ser una buena noticia”, añadió Peña, que reconoció al líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia como “ganador” de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.