¿Qué es el amor? Me pregunté y repentinamente me sumergí en un mundo –un universo paralelo– que la mayoría de los humanos conocemos, estoy seguro, solo por fuera o superficialmente, incluso, algunos viviendo engañosamente aquello como si fuese el amor.
Por de pronto, el diccionario lo describe como un sentimiento intenso y una inclinación afectiva (RAE), aunque el concepto es mucho más complejo.
El sentimiento siempre existió; se percibe en la naturaleza de la especie humana y en la de otras especies superiores, a modo de instinto en estas, mientras el humano lo concibe y procesa.
La ciencia lo explica como reacciones químicas en el cerebro y respuestas hormonales, y la filosofía se encarga de describir al amor como una virtud, expresada mediante el afecto, la bondad, la compasión y la búsqueda de la armonía entre los semejantes y los seres en general.
Ya en este marco, dice a renglón seguido que el amor abarca múltiples facetas, que serían la conexión romántica, una amistad profunda, el amor filial y el amor a uno mismo.
Los griegos de la antigüedad lo estudiaron bastante y lo sintetizaron en cinco tipos de amor, los principales: Eros, el amor romántico, pasional y físico; Philia, el afecto profundo, la camaradería y la amistad leal entre iguales; Ágape, el amor incondicional, universal y desinteresado hacia la humanidad o la naturaleza; Stonge, el cariño natural y protector, típico del amor entre padres e hijos; Philautia, el amor propio, que Aristóteles consideraba sano y necesario si con eso se busca la virtud y el bien personal para compartirlo con los demás.
Adán y Eva, la pareja mitológica que da origen simbólico a una buena parte de la humanidad, se entiende que fueron los primeros en experimentar dicho sentimiento, es decir, los primeros en combinar estos tres elementos, como señalan los profesionales: La pasión, la intimidad y el compromiso.
Pero, por esto y por otras razones el primer hombre y la primera mujer fueron expulsados del Edén por su creador, “un dios triste y envidioso” –al decir de Joaquín Sabina– que los castigó “por trepar juntos al árbol y atracarnos con la flor de la pasión, por probar aquel sabor.”
Sin embargo, el verdadero revolucionario del amor fue Jesús, quien propuso una nueva visión del mundo, basada en el amor.
En el Evangelio de san Juan, capítulo 13, versículo 34, dice Jesús a sus discípulos, durante la Última Cena: “Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros, como yo los he amado”.
Para el cristiano, el amor es un mandamiento. Esto queda reforzado con la primera carta de Pablo a los corintios, que en el capítulo 13, versículos 1 y 2 dice: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.
Más adelante describe: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece”.
En el versículo 13 remata: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. Descripciones más mundanas, como las que hace José Luis Perales, dice: “El amor es una gota de agua en un cristal, es un paseo largo sin hablar, es una fruta para dos”; volviendo a lo que es el amor romántico.
Con todo este divague, aún no me he respondido a la pregunta inicial; sin embargo, algunos puntos han quedado más claros. Por ejemplo, que el amor es un sentimiento y como tal nace o muere en una persona. No es estático ni es eterno.
Aquí me viene a la memoria una frase que me había dicho mi madre una vez, cuando me vio en un trance de estos: “La sombra ha amor ovavavoínte”. La lección es que el amor, como las sombras, se muda y es natural que ello suceda.
Dicho de otro modo y tratándose de una pareja, el amor puede nacer o morir entre dos personas y no pasa nada con eso, porque nadie es dueño del sentimiento de la otra persona.
Otro punto que me quedó claro es que el mundo, así como está, gira muy alejado de las formas del amor de las que hablan estas teorías.